Contrastes atrevidos entre vinos y platillos.
La frase “las reglas se hicieron para romperse” ha encontrado un nuevo significado en el mundo del maridaje, cobrando gran relevancia. ¿Cuántas veces la has escuchado? Claro, en algunas ocasiones aplica y en otras no tanto, sin embargo, en la actualidad tantochefs, sommeliers como amantes de la gastronomía se están atreviendo cada vez más.
A través de combinaciones inesperadas que pudieran parecer fuera de la realidad de nuestro día a día, el maridaje se está construyendo a partir de contrastes que muchas veces sorprenden de manera grata a quienes tienen la oportunidad de experimentarlo. Las tendencias actuales demuestran que el maridaje se puede vivir con experiencias sensoriales fuera de lo común.
Y es que, para lograr este tipo de mezclas, existe una clave muy sencilla de seguir: encontrar el equilibrio entre sabores. Por ejemplo, en el caso del vino, funciona muy bien contrastar un vino con alta acidez con un platillo con alto contenido de grasa, ya que ayuda a limpiar el paladar y resaltar los sabores. Por otro lado, los vinos dulces pueden formar parte de combinaciones disruptivas al mezclarse con comidas muy saladas o intensas.
¿Te imaginas, por ejemplo, tomar un buen vino dulce —de esos que encontramos en las diferentes bodegas de Guanajuato— acompañado de unos tacos al pastor? De entrada puede sonar raro y curioso, pero créeme: puede convertirse en una de tus próximas combinaciones favoritas.