Contrastes atrevidos entre vinos y platillos. 

La frase “las reglas se hicieron para romperse” ha encontrado un nuevo significado en el mundo del maridaje, cobrando gran relevancia. ¿Cuántas veces la has escuchado? Claro, en algunas ocasiones aplica y en otras no tanto, sin embargo, en la actualidad tantochefs, sommeliers como amantes de la gastronomía se están atreviendo cada vez más.

A través de combinaciones inesperadas que pudieran parecer fuera de la realidad de nuestro día a día, el maridaje se está construyendo a partir de contrastes que muchas veces sorprenden de manera grata a quienes tienen la oportunidad de experimentarlo. Las tendencias actuales demuestran que el maridaje se puede vivir con experiencias sensoriales fuera de lo común.

En México este fenómeno ha crecido con rapidez

Y es que, para lograr este tipo de mezclas, existe una clave muy sencilla de seguir: encontrar el equilibrio entre sabores. Por ejemplo, en el caso del vino, funciona muy bien contrastar un vino con alta acidez con un platillo con alto contenido de grasa, ya que ayuda a limpiar el paladar y resaltar los sabores. Por otro lado, los vinos dulces pueden formar parte de combinaciones disruptivas al mezclarse con comidas muy saladas o intensas.

¿Te imaginas, por ejemplo, tomar un buen vino dulce —de esos que encontramos en las diferentes bodegas de Guanajuato— acompañado de unos tacos al pastor? De entrada puede sonar raro y curioso, pero créeme: puede convertirse en una de tus próximas combinaciones favoritas.

En México este fenómeno ha crecido con rapidez

Aquí es donde entra en juego la creatividad de cada persona al combinar alimentos con vinos o destilados. Las combinaciones y posibilidades son infinitas, solo hay que ir perdiendo poco a poco ese miedo y atreverse a romper las reglas, ya que lo que también se busca con este tipo de maridajes es utilizar contrastes con sabores atrevidos, texturas y aromas para crear experiencias únicas, alejándose de lo clásico.

Otros ejemplos de maridajes disruptivos son: tequila añejo con chile en nogada o incluso combinar este último con un buen mezcal. También podemos pensar en tacos de pork belly con tequilas ahumados, generando ese contraste ácido con la grasa y el crujiente del cerdo.

Hablando de postres, podemos sugerir una tarta de chocolate y trufa acompañada de una cerveza artesanal tipo stout; en esta combinación, el amargor y las notas de la cerveza contrastan con la densidad y el dulzor del postre.

Al final, el mejor maridaje no siempre es el más tradicional, sino aquel que logra despertar los sentidos y sorprender al paladar. Atrévete a experimentar con sabores, aromas y texturas para disfrutar más de todo lo que la gastronomía nos ofrece.