Dentro de una consulta enfocada en aplicar la nutrición funcional, el proceso debe incluir:
1. Historia completa de: hábitos, sueño, estrés, digestión y estilo de vida.
2. Detección de desequilibrios como: inflamación, fatiga o problemas digestivos.
3. Alimentación personalizada: ajustando alimentos y horarios según cada caso, dietas antiinflamatorias.
4. Cuidado de la salud intestinal: incluyendo gran cantidad de alimentos naturales, altos en fibra.
5. Suplementación con micronutrimentos: como magnesio, omega, vitamina D.
6. Seguimiento constante: observando cambios y haciendo ajustes.
7. Estilo de vida: especialmente sueño, estrés y actividad física; incluyendo técnicas de meditación, entrenamientos de fuerza o resistencia.