El futuro del T-MEC

El T-MEC se encuentra en revisión, y en México no estamos pasando el examen ante las conversaciones sobre la continuidad del tratado. Este nació en 2020 y justo el 1 de julio de 2026 se realizó la revisión que estaba prevista a los seis años de su creación, con la intención de confirmar que todas las partes estaban de acuerdo y extenderlo por 16 años más. Pero esto no pasó.

Nos encontramos ante la incertidumbre sobre la continuidad de un tratado que ha generado empleos, crecimiento y exportaciones. ¿Significa que se acabó el T-MEC? No. Los tres países reafirman que el tratado es un pilar de la competitividad regional. Sin embargo, Estados Unidos condiciona su continuidad a que México demuestre que sus políticas de gobierno garantizan tres puntos principales:

Creemos que llegar al domingo y tirarnos en la cama a ver series es detenernos y recargar energía, pero no.

1. Libre comercio.
2. Certidumbre jurídica.
3. Cooperación trilateral.

En lugar de la extensión por 16 años, se establecieron revisiones anuales durante 10 años, en las que se evaluará el cumplimiento de las condiciones y se buscará fortalecer la implementación del acuerdo. Pero esto, ¿cómo impacta a la economía? El 83% de las exportaciones de México se dirige a Estados Unidos y cerca del 3% a Canadá, por lo que los sectores más afectados serían el automotriz, la agricultura, la energía, el acero y el aluminio, entre otros.

Creemos que llegar al domingo y tirarnos en la cama a ver series es detenernos y recargar energía, pero no.

Adoptar un esquema de revisiones anuales genera un entorno de mayor incertidumbre que trae consigo un control más estricto en el cumplimiento de las reglas de origen y una mejor planificación frente a cambios de corto plazo. Esta dinámica afecta directamente las cadenas de suministro y la inversión. Además, obliga al gobierno a garantizar certeza jurídica y a cumplir los acuerdos de colaboración en ámbitos económicos, de seguridad, control migratorio y cooperación internacional.

¿Qué podemos hacer los empresarios?
• Fortalecer el compliance preventivo dentro de la empresa para garantizar el cumplimiento de las reglas.
• Vigilar de cerca el cumplimiento en materia de reglas de origen y de suministro.
• Participar activamente en asociaciones empresariales y cámaras para establecer mesas de diálogo y colaboración.
• Identificar nuevos mercados para diversificar y reducir la dependencia de un solo destino.

El T-MEC es uno de los pilares de la economía mexicana. Con esta noticia, ese pilar se tambalea y pone en riesgo la continuidad de los negocios, los empleos y el crecimiento, pero también representa una oportunidad para cumplir con los acuerdos y ganar terreno como el socio principal y más competitivo de la región.

Lee más contenido de nuestro colaborador Beto Galván