Tendiendo puentes

Mi padre era un hombre que, por su carácter alegre y abierto, se relacionaba muy fácilmente con personas que apenas había conocido. Era común que esos desconocidos se convirtieran en personas que lo buscaban y compartían la mesa y la vida. Mi padre era un experto en construir puentes en donde no había nada.

Con el tiempo entendí que heredé parte de esa capacidad, de esa veta de ingeniero. Y gracias a esto, me ha llevado a forjar amistades entrañables, llegar a lugares a los que nunca hubiera imaginado y generar negocios con importantes alianzas en distintos países. Por otra parte, también me ha permitido acompañar a mis clientes hacia nuevos mercados y descubrir oportunidades.

Hoy que vivimos en una época donde las malas noticias son el común denominador, donde los teléfonos inteligentes nos absorben e impera el individualismo, creo más que nunca en la importancia de tender puentes: hacia otras personas, culturas, ciudades y países. ¿Por qué? A continuación, enumero las razones que considero más importantes:

Creemos que llegar al domingo y tirarnos en la cama a ver series es detenernos y recargar energía, pero no.

1. Rompe paradigmas. Darse la oportunidad de conocer nuevas personas, ciudades y países abre la visión de la vida; descubres nuevas formas de hacer las cosas y cada experiencia ofrece perspectivas sobre cómo resolver situaciones o desarrollar nuevos proyectos.
2. Despierta la creatividad. Al conocer otras visiones, culturas e incluso problemáticas, surgen ideas que pueden convertirse en grandes negocios. A veces, las mejores iniciativas surgen de observar cómo otros enfrentan desafíos cotidianos.
3. Conecta. La función de un puente es unir culturas, ideas, comercio, amistad y talento, por lo que construir relaciones que trasciendan lo profesional pueden favorecer el intercambio empresarial o humano.

Creemos que llegar al domingo y tirarnos en la cama a ver series es detenernos y recargar energía, pero no.

4. Promueve la sinergia. Cuando esos puentes reúnen a personas con una misma visión y empatía mutua, la confianza multiplica talentos, recursos y capacidades.
5. Amplía tus redes. La conexión que empieza con dos personas suele terminar conectando a muchas más, con necesidades y proyectos complementarios, generando una red donde fluyen los negocios, las ideas y el intercambio cultural.
6. Acceso a la trascendencia. Los puentes que comienzan como una línea pueden convertirse en caminos sólidos por los que circulan no solo comercio e ideas, sino también grandes amistades.

Tender puentes se ha convertido para mí en la oportunidad de conocer otras culturas, descubrir grandes oportunidades y, sobre todo, encontrarme con personas maravillosas que, aun en la distancia, se vuelven entrañables. Porque al final, los negocios cruzan fronteras… pero son las relaciones las que construyen el camino.

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