La primera vez que escuché esa palabra, me atrapó su sonido. Tiene una musicalidad especial: comienza con fuerza y termina con una sensación de calma, como si te dijera, al final, que todo estará bien. Desde entonces, cada vez que la pronuncio siento una extraña sensación que se encuentra entre el consuelo y asombro. Estoy obsesionado con ella: metanoia.
No es de extrañar, entonces, que la haya incorporado inmediatamente a mi lista de palabras favoritas cuando entendí su significado. Es una palabra de origen griego, tan breve como profunda. No es solo, como lo indican sus raíces (meta: cambio, nous: mente), sino un cambio de pensamiento.
La metanoia es un proceso de transformación integral. Involucra la mente, el espíritu y el cuerpo. Es redefinir lo que piensas, lo que crees y, sobre todo, cómo actúas. Implica soltar viejos hábitos para dar paso a cambios profundos y así asumir una responsabilidad consciente.
Ahora bien, ¿qué tiene que ver esto con los negocios?