Algunas tendencias gastronómicas que se han hecho virales incluyen el gusto por el picante extremo. Ramen, alitas o costillas bañadas en salsas ultra picantes, creadas para verdaderos valientes, dominan las pantallas. Pero ahí no termina todo. Grabar la reacción al probar estos platillos, que se distinguen por estar al rojo vivo, se ha convertido en un espectáculo en sí mismo. La reacción ahora forma parte de la experiencia gastronómica.
El llamado ASMR, relajante para algunos y desesperante para otros, consiste en crear sonidos en primer plano con micrófonos de alta potencia que captan cada detalle. En la comida no ha sido la excepción. Hamburguesas ultra doradas, banderillas crujientes, tortillas fritas y croissants aplastados son solo algunos ejemplos de platillos que crujen intensamente. Hoy, el sonido vende tanto como el sabor.