Nutrición frente a los nuevos fármacos
El sobrepeso y la obesidad continúan siendo uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud a nivel mundial. Durante décadas, el tratamiento se sustentó principalmente en modificaciones del estilo de vida, acompañadas en algunos casos de farmacoterapia con beneficios limitados. Sin embargo, el desarrollo de las terapias basadas en incretinas, ha transformado el abordaje clínico de estas enfermedades, al lograr pérdidas de peso clínicamente significativas y mejoras metabólicas sostenidas.
Las incretinas utilizadas en los fármacos para reducción de peso son hormonas intestinales que actúan de esta manera:
• GLP-1: reduce el apetito, frena el vaciado del estómago y ayuda a liberar insulina.
• GIP: estimula la secreción de insulina y ayuda a procesar las grasas.
Este cambio terapéutico representa una oportunidad para aquellos pacientes que han intentado diversos tratamientos para lograr su objetivo, pero también plantea nuevos desafíos para los profesionales de la nutrición. Por lo tanto, la intervención nutricional deja de ser un complemento y se convierte en un componente indispensable del tratamiento integral.
La parte nutricional debe incluir la garantía de que el paciente consuma suficientes alimentos ricos en proteína y realice ejercicios de fuerza que contribuyan en la protección de la masa muscular. Debido a que uno de los efectos de los medicamentos es la disminución del apetito es importante explicar a los pacientes que la porción o equivalentes de proteína se deben cubrir en todos los tiempos de comida.