El arte de reconfigurar la mente

La capacidad de adaptarnos suele confundirse con renunciar con lo que somos, tal como lo dice la siguiente frase, “Adaptarnos no es perder lo que somos, es asegurarnos de seguir siendo relevantes”, podemos llegar a la reflexión. A lo largo de nuestra vida, enfrentamos cambios inevitables, pero, ¿necesitamos de resiliencia para seguir vigentes en nuestras distintas áreas de vida? Porque:

• No es lo mismo ser padres de un niño de 5 años que de un chico de 20.
• No somos los mismos profesionistas después de 10 años de trabajo constante.
• Nuestro peso y físico varía conforme vamos creciendo.

Entonces, ¿qué nos hace resistirnos a adaptarnos y evolucionar? Nuestros paradigmas.

Un paradigma es un conjunto de opiniones, teorías personales, valores y creencias con el que interpretamos la realidad y decidimos nuestra acción o respuesta frente a ella y estos pueden ser limitantes o potenciadores, según nuestra experiencia de vida.

Todos estos paradigmas conforman nuestra personalidad, los potenciadores nos ayudan a adaptarnos al cambio y lograr metas, pero los limitantes nos generan resistencia, por lo que hay que trabajar en ellos para romperlos.

Cuando queremos lograr algo o hay un cambio que necesitamos hacer, nos da miedo porque nuestro cerebro es de supervivencia y requiere certeza; como no la tiene y el futuro es incierto, genera pensamientos negativos (paradigmas) para cubrir esa falta de información y entonces nos paralizamos o desistimos de alcanzar nuestras metas o cambiar.

A pesar de lo anterior, nuestro cerebro tiene neuroplasticidad, esa capacidad para reorganizarse, adaptarse y crear nuevas conexiones durante nuestra vida y esto sucede cada vez que aprendemos algo nuevo, repetimos una acción o cambiamos una forma de pensar. Además, nuestro cerebro se modifica físicamente, por ello, cuando alguien dice: “Yo no soy bueno para…” en realidad está diciendo: “No he repetido lo suficiente esto”.

Los paradigmas son conexiones neuronales repetidas, así que, si durante años repites algo, esa ruta neuronal estará muy fortalecida y se puede ver físicamente en el cerebro. Si generas una forma de pensar distinta y la fortaleces, la ruta neuronal de la anterior se va desapareciendo.

Por último, te invito a que te cuestiones cuando tienes que hacer un cambio:

• ¿Qué me preocupa del cambio?
• ¿Estos pensamientos son evidencia o interpretación mía? Hechos o paradigmas.
• Si no tuviera estos pensamientos, ¿cómo me sentiría?
• Respira… ¿puedo llevar a cabo este cambio o meta?, ¿cómo?

Si aplicas la herramienta anterior, te darás cuenta de que sí se puede gestionar el cambio y que cada acción en el presente construye el futuro que anhelamos.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Vanessa Gómez