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Jessica Yerena y Xchel Mancilla han convertido una visión compartida en una empresa con una filosofía y valores que han permanecido a través del tiempo: Mablo Forwarding. Hoy, a nueve años de su fundación, se ha distinguido por la confianza de sus clientes, la evolución en cada uno de sus procesos y una filosofía basada en las personas, marcando un hito en la región, reafirmando el compromiso de poner en alto el estado de Guanajuato.
“Encontramos en la logística y
el comercio internacional una
industria que nos apasionó”
Hay proyectos que surgen a partir de una oportunidad de negocio, sin embargo, existen otros que nacieron de un propósito. Mablo Forwarding, sin duda, pertenece a la segunda categoría. Detrás de sus nueve años de historia, hay una pareja que decidió convertir sus experiencias profesionales y fortalezas personales en un proyecto dedicado a la logística y al comercio internacional.
En la actualidad, ambos pueden ver hacia atrás y reconocer que, a pesar de que el camino no ha sido fácil, han podido salir adelante con base en trabajo, disciplina, decisiones difíciles, aprendizajes y, sobre todo, con la lealtad de sus colaboradores y clientes, que los han acompañado paso a paso para que, al día de hoy, puedan celebrar a lo grande este aniversario tan especial.
Hoy, ambos coinciden en algo: no se trata solo de contar los años transcurridos, sino de reconocer todo lo que tuvieron que aprender para llegar hasta aquí.
“Emprender también nació
de querer tener la libertad
de tomar decisiones”
Dos historias, un mismo propósito
La historia de Mablo Forwarding es el reflejo directo de sus creadores. Jessica se define como una mujer emprendedora, comprometida y enfocada en las personas. Desde muy joven comprendió que el éxito de un negocio se mide en la capacidad para promover una filosofía de trabajo transparente y con valores. Madre, esposa y empresaria, asegura que con cada una de estas facetas se identifica, y que lejos de competir entre ellas, se complementan.
Por su parte, Xchel, es un hombre de fe convencido de que cada reto tiene un porqué. Esposo comprometido y padre amoroso, encuentra en su familia uno de los pilares más importantes de su vida. Valiente por naturaleza, esta cualidad ha desarrollado en él una gran resiliencia ante los momentos más complicados. Reconoce que detrás del líder, existe un hombre emocional que valora las relaciones y busca impactar a los demás con su ejemplo.
Antes de ser socios, Jessica y Xchel construyeron por separado su experiencia en el mundo corporativo en el que aprendieron el funcionamiento de las empresas desde su interior y entender lo que realmente necesita un cliente. Con el tiempo encontraron en la logística y el comercio internacional una industria que los apasionó, porque en ellos convergen estrategia, operación, negociación y resolución de problemas.
Xchel se desarrolló en el área comercial de un freight forwarder local, donde encontró el gusto por el sector y nació su convicción de dedicarse a esta industria. Más tarde se incorporó a una de las navieras líderes a nivel mundial, donde se formaría bajo una cultura de exigencia y orientación a resultados, para entonces integrarse a un reconocido freight forwarder de Guadalajara, donde fortaleció sus habilidades comerciales y de negociación.
Cuando compartió con Jessica la posibilidad de crear Mablo, ella se mostró entusiasmada y con gran curiosidad, ya que siempre soñó a lo grande; era la oportunidad para comenzar a construir un legado.
Con esa mentalidad, ella asumió las áreas de administración, finanzas y desarrollo de talento con gran destreza, mientras que él se encargaba de lo operativo y comercial, el conocimiento del negocio y la relación con clientes y proveedores. Los dos se complementaron, pues, aunque eran diferentes, es en la diferencia donde radica su fortaleza.
“Nuestro primer logro
llegó cuando los clientes
comenzaron a volver”
De sobrevivir a trascender
La firma nació al identificar que las empresas necesitaban mucho más que un servicio de transporte o gestionar una importación. Requerían de un socio capaz de entender su operación completa y, sobre todo, anticiparse a cualquier problema que se presentara. Con esa idea, Jessica y Xchel abrieron las puertas de un negocio pensado en ofrecer soluciones integrales hechas a la medida y una relación cercana con cada cliente.
Con total franqueza, la pareja comparte que al principio todo fue muy intenso. No existían departamentos ni funciones definidas; unas veces fueron vendedores, administradores, operadores y solucionadores de problemas. Fue una etapa de trabajo agotador que fue fincando poco a poco las bases de lo que Mablo es hoy.
Y el esfuerzo empezó a rendir frutos, no de una manera espectacular, pero sí de una manera más silenciosa. Los primeros clientes que depositaron su confianza en ellos, comenzaron a regresar. Y que alguien contrate un servicio una vez puede ser suerte; que regrese significa que algo se hizo bien; que además recomiende, es la señal de que se está logrando algo con un valor real. En una industria como esta, la confianza es el verdadero punto de partida.
Después de nueve años en el mercado, el proyecto tiene poco que ver a comparación de sus primeros meses. La mirada actual es más amplia: procesos documentados, estructura, tecnología, controles de inventario, administración y una organización bien pensada para crecer sin caer en el desorden. Jessica y Xchel creen firmemente en una frase que ha guiado buena parte de sus decisiones recientes: crecer no es tener más clientes, es tener mejores procesos, mejores personas y mejor información.