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En la actualidad, la obesidad en nuestro país se ha convertido en uno de los desafíos más complejos. El especialista en Cirugía Bariátrica Metabólica y Laparoscopía Avanzada ha combinado formación académica de calidad, experiencia y vocación para atender a pacientes que, después de años de intentos fallidos, desinformación y estigmas sociales, buscan alternativas seguras y efectivas para mejorar su calidad de vida.

“Mi familia es
el faro que guía
mi camino”

Originario de San Francisco del Rincón, Guanajuato, es una persona cercana, comprometida e interesada en el bienestar de los demás, distinguiéndose por su gran vocación médica y trato humano. Encontrando satisfacción en lo sencillo, disfruta de pasar tiempo con su familia o degustar un buen corte acompañado de música de los ochentas.

Esta manera de ver la vida tiene su origen en la infancia, que describe como feliz, rodeado de una familia grande, cariñosa y alegre que le inculcó valores y forjó en él un carácter que años más tarde le permitiría desarrollarse como un experto en salud y enfrentar las exigencias de una profesión que demanda toma de decisiones y una gran responsabilidad.

Curiosamente, la medicina no formó parte de sus planes desde la infancia. A diferencia de la gran cantidad de médicos que descubren su vocación a temprana edad, el acercamiento que tuvo fue circunstancial. Y es que, aunque no provenía de una familia de médicos, su abuelo paterno fue uno de los primeros odontólogos en su ciudad natal, profesión que seguiría uno de sus tíos y a la que pensó dedicarse. Sin embargo, el destino lo llevaría por otro camino.

Fue en la preparatoria, mientras convivía con compañeros que aspiraban a ser médicos, cuando comenzó a contemplar la posibilidad y, motivado por su padre, decidió presentar el examen de admisión. Fue dentro de las aulas donde encontraría la verdadera inspiración para construir su carrera médica. 

“El error más común es juzgar
que una persona padece
obesidad por decisión propia”

De la teoría al quirófano

La formación médica de Antonio inició en la Facultad de Medicina de la Universidad de Guanajuato, y la especialidad en Cirugía General en el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga”, el más grande de Latinoamérica. Tiempo después, decide realizar una alta especialidad en Cirugía Bariátrica Metabólica y Laparoscopía Avanzada, programa avalado por la Universidad Nacional Autónoma de México.

Su interés por la cirugía general surgió de la propia naturaleza de la especialidad, que combina capacidad resolutiva, liderazgo y actualización constante. El estudio del aparato digestivo terminó definiendo su rumbo, despertando en él una fascinación por su complejidad y la posibilidad de realizar procedimientos mínimamente invasivos. Por otro lado, se especializó en cirugía bariátrica movido por un suceso personal. 

La pérdida de un ser querido a consecuencia de complicaciones asociadas a la obesidad lo marcó al comprender que esta podía ser tratada desde una perspectiva más amplia y humana. Se dio cuenta de que muchos pacientes no llegaban a tiempo por desconocimiento acerca del tema, así que su misión se volcaría en promover una cultura médica que atendiera la obesidad como una enfermedad y no como una falta de voluntad.

Considera que al día de hoy México cuenta con grandes cirujanos competentes y preocupados por cambiar el rumbo de la salud de este país a través de la transmisión de conocimientos, la concientización de lo que significa una atención bariátrica oportuna y dar a conocer las nuevas técnicas y tecnologías que permiten tratamientos seguros. 

Entendiendo la obesidad

A lo largo de su carrera, Antonio ha sido testigo de innumerables tratamientos, no necesariamente quirúrgicos, que lo han impulsado a seguir firme en su profesión. Compartió con nosotros una anécdota que continúa ocupando un lugar especial en su memoria. Se trata de Santi, un niño de siete años diagnosticado con una afección genética poco conocida que afectaba su tracto digestivo.

Cuando conoció su caso, lo que más le impactó fue la fortaleza emocional del pequeño y el cariño que demostraba a quienes lo rodeaban. Aquella vivencia le enseñó a no tenerle miedo a lo desconocido y que, con fe, Dios siempre nos pone en el lugar correcto en el momento correcto y con las personas correctas para aprender una nueva lección cada día.

En la actualidad, Antonio dirige todos sus esfuerzos al tratamiento integral de pacientes con obesidad mediante un equipo multidisciplinario que incluye atención médica, quirúrgica, (procedimientos bariátricos y metabólicos), nutricional y psicológica, además, continúa realizando cirugía general de mínima invasión en a condiciones que afectan el tracto digestivo superior.

Es importante precisar que, para el especialista, la cirugía no representa el punto de partida ni la única alternativa. La obesidad es una enfermedad multifactorial crónica y metabólica; para tratarla se requiere de diversos abordajes, pues tiene un componente emocional, social, genético, metabólico y hormonal.

Para Antonio, es importante que los especialistas ayuden a derribar estigmas que rodean la consulta con un bariatra. Pero aún hay muchas personas que buscan ayuda cuando ya han agotado otras posibilidades, viendo en esta especialidad la última opción, cuando en realidad debería considerarse desde etapas tempranas.

LA REVOLUCIÓN DE LOS
TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS

Uno de los temas que ha despertado gran atención en los últimos años es el uso de medicamentos como la semaglutida y la tirzepatida para el tratamiento de la obesidad. Al pedir su opinión, Antonio reconoce que estos avances están cambiando el panorama terapéutico, obteniendo resultados que antes parecían imposibles de lograr.

Estos fármacos, que surgieron para el tratamiento de la diabetes, demostraron que además tenían la capacidad de regular el apetito, mejorar la respuesta metabólica y favorecer la reducción de grasa corporal, pero es su popularidad la que ha provocado una falsa percepción de que es fácil. Y tan es así, que son medicamentos que se pueden obtener sin prescripción médica, lo que es un error grave.

Por lo tanto, debe ser prescrito por un especialista y bajo ciertas condiciones, y no dejar de lado que no solo es tomarlo, sino seguir un régimen que incluya un control sobre la dosis necesaria, una alimentación balanceada, ejercicio y otras indicaciones para que no se pierda masa muscular y que sea la grasa la que tenga que disminuir.

“Cada paciente es diferente
y necesita de una estrategia
personalizada”

Para Antonio resulta preocupante que las redes sociales expongan videos con “coaches” o “tiktokers” que, sin tener conocimiento, motiven a la gente a comprar estos fármacos, es así que es importante que se tomen medidas para evitar desenlaces desafortunados por no consultar con un especialista.

Por ello, insta a las personas a crearse un criterio propio, porque para tener resultados que no pongan en riesgo su  salud, es necesario acudir con profesionales certificados que cuenten con un equipo de especialistas que cumplan los protocolos que indican las asociaciones y sociedades médicoquirúrgicas nacionales e internacionales, que se basan en evidencia científica para recomendar tratamientos seguros. 

Cuando la medicina cambia destinos

Detrás de cada especialista, se encuentra una historia de empatía con el paciente, sintiendo sus éxitos y fracasos como propios. En palabras de Antonio: “Nos enorgullece verlos felices y alcanzar lo que creían que ya no era posible. Pensamos en sus familias como si también formáramos parte de ellas”.

Para el experto, el verdadero éxito de una cirugía o un tratamiento para la obesidad no se refleja en cuántos kilos se pierden, sino en cómo cambia la calidad de vida del paciente. Su mensaje es sencillo, pero muy necesario: la obesidad merece ser atendida con la misma seriedad y respeto que cualquier enfermedad crónica.

Desde su punto de vista, las transformaciones más significativas comienzan cuando el paciente deja de sentirse señalado y encuentra un espacio de confianza. Así que invita a la gente a quitarse esos prejuicios que vienen desde la infancia, aceptar que se está padeciendo una condición y exigir un tratamiento digno, personalizado y empático.

Al pensar en el legado que desea construir, su mayor anhelo es ser recordado como alguien que siempre estuvo presente como hijo, como esposo, como amigo y como profesional; ser la inspiración que anime a otros a darle la mano a quien más lo necesita, porque “en esta vida solo estamos de paso y, si no disfrutamos de ella, nuestros días fueron en vano”.

“Ningún fármaco debe
sustituir la valoración
especializada”

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