La Senadora de la República y Dirigenta del Partido Verde Ecologista de México en Guanajuato se encuentra comprometida con el futuro de nuestro estado

En esta entrevista, Kikis hace un recuento de algunos de los que fueron sus aprendizajes más importantes desde sus inicios en la atención de situaciones de vulnerabilidad hasta su participación en el ámbito político. En una plática muy personal, reflexiona sobre el papel que ha tomado en la política, la importancia de hacer partícipes a las juventudes e impulsar iniciativas ambientales para construir nuevas realidades.

 Kikis, ¿cómo recuerdas tu niñez aquí en la ciudad?

Como mencionas, crecí en León en la colonia Jardines del Moral. Fui una niña sumamente inquieta y llena de energía. Al tener dos hermanos mayores que me llevaban seis y siete años, siempre andaba de curiosa por entender sus vidas de adolescentes. Eso me hizo muy activa y deportista; me encantaba el básquetbol.

Tuve la fortuna de vivir una niñez fabulosa porque siempre me sentí cuidada y amada. Además, mis orígenes reflejan una historia muy leonesa: mi mamá, ama de casa y comerciante; mi papá, un hombre migrante que trabajó bastantes años en la curtiduría. Comenzaron su matrimonio en Estados Unidos, donde nacieron mis hermanos, pero con el tiempo la vida nos trajo de vuelta a esta ciudad.

 

¿Qué te motivó a formarte como psicóloga?

Fíjate que me costó mucho trabajo decidirme, porque estaba entre estudiar Negocios Internacionales y Psicología, sin embargo, al final decidí estudiar la segunda y creo que fue una gran decisión. Al final me ganó el interés por comprender el comportamiento humano y ejercí durante muchos años en la clínica. Entender a la gente y escucharla desde la empatía ha sido la gran base de toda mi trayectoria profesional. 

Y como buena egresada, repartí currículums por todos lados hasta que me llamaron del Sistema DIF para trabajar en un
centro de atención a la violencia intrafamiliar en San Francisco del Rincón, así que iba y venía diario. Esa etapa marcó mi vida porque empecé a atender mujeres en situaciones de violencia, así que me fui educando de manera informal en temas de perspectiva de género y violencias. 

Tiempo después me fui a estudiar durante seis meses a Paris y al regresar, me contratan en Casa de Apoyo a la Mujer y luego fundamos la asociación civil Hermanas Mirabal. Una cosa llevó a la otra y decidí ingresar a la política.

“Los proyectos políticos
no se construyen solos”

¿Cómo llega ese momento de transición a la gestión
social y política?

Fue un proceso muy gradual en el que fui descubriendo nuevas habilidades. Estando en el consultorio, me di cuenta de que era muy poco lo que podía aportar caso por caso. Descubrí que tenía talento para relacionarme con la gente, gestionar proyectos y coordinar equipos. Y mientras estaba colaborando con la asociación, vino un punto de quiebre en mi vida profesional: entendí que si quería generar un cambio debía entrarle a la gestión. 

Luego estuve casi diez años en distintas universidades, vinculándome con organizaciones civiles y manteniendo siempre viva mi convicción por los derechos de las mujeres. En 2012 se me invita a participar en el Instituto de las Mujeres de León y fui presidenta del Instituto Municipal de las Mujeres. Ahí fue donde pude tener más contacto con la gestión pública.

¿Fue difícil tomar la decisión para lanzarte a un cargo
por elección?

Te diría que no, porque desde muy joven he tenido claro de que en la vida hay que ir avanzando. Por lo tanto, si se presenta una oportunidad hay que tomarla y no pensarlo tanto. Y aunque los resultados no siempre son los que esperamos, los aprendizajes son muy grandes. En ese momento sentí que las universidades ya me habían dado muchísimo y era hora de saltar hacia otros horizontes para seguir creciendo.

Así que, cuando Betty Manrique me invitó en 2015 a ser candidata a diputada local por el Partido Verde, me dije: “es el momento”. No gané, pero esos 45 días de campaña fueron increíbles. Eso también me llevó a que Betty me invitara a coordinar, diseñar y ejecutar toda la capacitación el liderazgo político de mujeres y en participación ciudadana, permitiéndome recorrer el estado y enamorarme por completo de la política partidista.

Fui candidata a diputada local, después candidata a síndica en la contienda de 2018 a la alcaldía de León con Sergio Contreras y candidata a regidora en el 2021, sin obtener resultados. Sin embargo, en 2024 fui por la candidatura al Senado de la República y, aunque todos los pronósticos iban en contra, dimos la sorpresa.

 ¿Con qué responsabilidad llegas al senado?

Llego con una gran responsabilidad porque amo a mi estado y a mi ciudad. Me duele ver cómo Guanajuato pasó de ser un estado seguro a ir decayendo tanto en los últimos diez años. Otros estados nos veían como ejemplo y ahora vemos con tristeza cómo el desarrollo económico no garantizó el crecimiento ni la movilidad social. Dejamos de ser atractivos y nos convertimos en un lugar donde solo unos cuantos se ven beneficiados.

Sé muy bien que el escaño del Senado tiene sus límites porque no ejecutamos, legislamos, pero estamos tratando de tener cierto andamiaje para poder construir un proyecto de alternancia política en el estado, porque estoy convencida de que Guanajuato tiene un momento político de oportunidades. Yo soy una mujer a la que le gusta trabajar en las oportunidades todos los días saliendo a las calles y que más gente conozca el proyecto del Partido Verde, que ha estado renovándose los últimos nueve meses.

Ahora, me gustaría que nos  platicaras como asumes la dirigencia del Partido Verde en Guanajuato.

Llegué al Senado de manera legítima, ganando en las urnas por mayoría y no por una lista nacional o plurinominal; es lo que me dio la experiencia de las campañas, del trato con la gente y la escucha, que para mí es muy importante. Llegué como una senadora fresca a sumarme al trabajo colaborando con mi bancada y el proyecto de nación de la presidenta Claudia Sheinbaum. Todo se construyó con el trabajo que yo venía haciendo durante diez años.

Cuando vino el proceso de renovación de la dirigencia, los líderes nacionales respaldaron la legitimidad de mi triunfo electoral. Me ofrecieron ser la dirigenta del Partido Verde en Guanajuato y, sin dudarlo, acepté. Así que en la actualidad estoy combinando estos dos cargos que me han dado una gran satisfacción, porque he ido formando un gran equipo capacitado y sensible que entiende de política y las problemáticas que estamos viviendo en el estado.

¿Cuál es el cambio que pretendes generar?

Guanajuato tiene una deuda ambiental gigantesca que tenemos que señalar con claridad. El desarrollo económico no debe estar peleado con la sostenibilidad; si sacrificamos los recursos naturales solo por crecimiento financiero, nos toparemos con un límite muy peligroso. Como senadora y dirigenta pongo el medio ambiente en el centro. Por otro lado, es el momento de abrir las puertas a los jóvenes para que se sumen a la política.

Hoy se dice mucho que los jóvenes están hartos de la política, quieren participar, pero no de una manera tradicional, así que tenemos que escuchar sus ideas. Hoy el uso de las tecnologías nos está rebasando, entonces debemos dar voz a las juventudes para que participen de una forma distinta. Y no nos da miedo que nos desplacen, eso hay que tenerlo muy claro, porque en la política, como en la vida, es de momentos. Hoy me toca estar aquí, pero hay alguien más que tiene que llegar cuando me vaya.

¿Cómo lograr que los jóvenes se acerquen a la política?

A los jóvenes se les atrae con confianza mediante la escucha y demostrándoles con trabajo que sus propuestas se vuelven realidad. Ellos ya traen la conciencia ambiental en su estilo de vida, por eso en el Partido Verde los estamos activando con causas reales: rescate de espacios públicos, economía circular y aplicaciones digitales. No obstante, también los tenemos que formar. La política no puede quedar al nivel de la intuición ni las ganas; se debe convertir en fuerza de voluntad y trabajo, porque hay que dignificar la política con profesionalismo.

¿Qué mensaje te gustaría dar a las juventudes?

El Partido Verde es una alternativa para que puedan participar. Tenemos que dejar de quejarnos, porque no hay mejor forma de cambiar las cosas que participando desde dentro. Estamos abiertos para atender causas como el medio ambiente, oportunidades para los jóvenes, la defensa de los derechos de las mujeres y más. Si quieren participar, estamos en nuestro comité estatal y en redes sociales. Acérquense o escríbanos.

“Gracias a la confianza de 1,104,731 personas,
hoy tengo el honor de ser la primera
senadora del Partido Verde en representar a
Guanajuato en el Senado de la República”

Sitio web
kikismagana.com

Conoce más historias de éxito e inspiración en nuestra sección de Perfiles