Desde la vicepresidencia de ANPIC, una de las ferias más importantes para la proveeduría, aporta iniciativas para impactar a las industrias 

Sin saber lo que realmente significaba, Juan Carlos creció soñando con ser presidente de ANPIC. Hoy, a los 29 años, el director de GVM Maquinaria no solo mantiene una estrecha relación con Guvelco, la empresa de la familia, sino que recientemente ha sido nombrado vicepresidente de ANPIC, logrando unir la tradición con la tecnología para impulsar el sector de la proveeduría en la región.

¿Cómo eras desde niño?, ¿cómo recuerdas tú que fue tu niñez?

Tuve una niñez preciosa, muy poquitas cosas de qué quejarme, si no es que ninguna. Mis papás muy amorosos, y yo muy inquieto: pasé mucha parte de mi niñez en Sierra de Lobos. Soy una persona que ama estar en la naturaleza, ser libre, explorar, andar en moto, subir y bajar árboles. Tengo dos hermanas, y era increíble pasarla juntos, lo recuerdo con mucho cariño.

Mi papá, director de Poliforum León desde hace muchos años, siempre ha sido un gran ejemplo e inspiración para nosotros. Por su parte, mi mamá es muy deportista; siempre nos mantenía ocupados en natación, tenis o inglés. Una gran madre, la verdad. 

¿Recuerdas el momento en el que elegiste dedicarte a la industria?

Yo nunca tuve dudas. Recuerdo que desde primero o segundo de primaria que te preguntaban qué querías ser de grande, yo decía que quería ser presidente de ANPIC, porque mi papá lo era. No sabía que era un puesto honorario en el que primero tenías que ser empresario para poder ocupar un cargo así.

Con el tiempo y trabajando en diversos lados, entre ellos en Guvelco, la empresa familiar, entendí que la maquinaria no es solo fierro y tecnología: es el motor que hace que otras pymes crezcan. Descubrí que estar en la proveeduría es estar en el corazón de la manufactura. Cuando ayudas a una fábrica a ser más rápida o eficiente, estás transformando familias y cadenas de valor completas. De ahí nace también mi vocación por aportar a ANPIC.

¿Cuánto tiempo estuviste trabajando con tu familia?

Trabajé durante tres años con mis tíos, hasta que surgió una oportunidad inesperada con la industria del sombrero. Necesitaban una máquina que nadie fabricaba en forma, solo los herreros y de manera empírica, la armaban a la medida. Fue un reto durísimo porque todo el conocimiento era empírico, y tuve que traducir ese saber artesanal en datos técnicos que fueran precisos, y lo logré.

Decidí formar mi propia empresa y así nació GVM Maquinaria, entre la emoción y el miedo de aventarme solo. Mi primer cliente me compró dos máquinas sin verlas funcionar y sin que yo tuviera un peso para producirlas; le pedí un anticipo y confió en mí. Fue la primera persona en creerme capaz, el resto ya es historia.

Como vicepresidente de ANPIC, ¿qué significa para ti esta responsabilidad?

Mauricio Ruiz, presidente de APIMEX, es quien me invita a formar parte de su planilla. Mi primera reacción fue negarme, sobre todo porque sentía que no tenía la experiencia suficiente para un cargo así. Sin embargo, pensé: “Si Mauricio cree en mí, ¿por qué yo no?”. Así fue como me integré.

Formar parte representa un gran compromiso al contribuir al fortalecimiento de una industria que ha sido fundamental para el desarrollo económico del país. Desde ANPIC trabajamos para crear un espacio donde las empresas encuentren innovación, oportunidades de negocio, alianzas estratégicas y una visión compartida hacia el futuro.

¿Qué encontrarán los visitantes en esta próxima edición?

Este año presentamos tres novedades importantes. La primera es un pabellón western: las marcas de botas ya no solo encontrarán proveeduría específica, sino también cinturones, chamarras, sillas de montar y sombreros, lo que les permitirá completar su catálogo
en un mismo espacio.

La segunda es un pabellón de seguridad, dado que esa industria representa un mercado enorme por sí solo, con necesidades muy particulares. No es lo mismo una bota diseñada para una acerera que una para Pemex, que exige propiedades dieléctricas, no inflamables y antiderrapantes.

La tercera novedad es la creación de una zona de moda inmersiva. La idea es que funcione como un stand propio  de Anpic: un espacio que invite a los visitantes a inspirarse antes de salir a buscar proveeduría, piel, sintéticos y texturas.

¿Cuál es la visión que buscan impulsar para el futuro del evento?

Buscamos consolidar a ANPIC no solo como una feria de exhibición, sino como el hub de inteligencia de negocios e innovación más relevante de América Latina. Queremos que cada edición sea un punto de encuentro donde converjan tecnología, diseño, sostenibilidad, conocimiento y oportunidades comerciales que fomenten la competitividad de toda la cadena de valor.

“Innovar significa
construir sobre
nuestra historia
para seguir siendo
relevantes”

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