Hombre de gran resiliencia y con una mentalidad de hierro, conoce de primera mano los frutos que se obtienen con la dedicación y el esfuerzo diario

Originario de Roque, una comunidad de Celaya, y tercero de ocho hermanos, desde muy pequeño demostró un talento natural para el fútbol. Su paso por el Club León, las Chivas de Guadalajara y la Selección Mexicana, con la que disputó la Copa del Mundo de Brasil 2014, lo consolidaron como uno de los mediocampistas más reconocidos por su despliegue físico y su capacidad para recuperar el balón.

¿Cómo recuerdas tu infancia?

Cuando nací, mi mamá tomó la decisión de trabajar para ayudar en la casa, porque era complicado mantener a ocho hijos. Mientras tanto, mis hermanos mayores cuidaban de los más chicos, y eso hizo que desde muy pequeño fuera muy independiente. Aunque no siempre había qué comer, muchos de nuestros vecinos eran familiares y con ellos íbamos “al taco”.

 

¿En qué momento te das cuenta de tu talento para el futbol?

Desde pequeño, en la selección de la primaria, me veían muy aguerrido. Además, como todo el día traía la pelota, me invitaban a jugar en muchos lados. Sin embargo, la primera oportunidad de demostrar mi pasión fue en la escuela.

¿Cuándo sientes que tu carrera
despegó?

Cuando me vieron jugar en Empalme Escobedo y me invitaron a jugar en su liga de tercera división. Ahí estuve dos años y medio jugando como delantero, hasta la segunda división cuando me colocaron como medio de contención.

¿Cómo es que llegas al equipo de León?

Después de que decidí irme de Celaya, estuve en Michoacán, Guadalajara y Manzanillo. Cuando regresé, el Club León me vio y me invitó a debutar en Primera División. Para mí era una gran ilusión y, aunque no dimensionaba qué tan grande era el equipo, entendí lo que los demás veían en mí.

¿A qué retos se tienen que enfrentar para llegar
a primera división?

No se trata de un golpe de suerte; son muchos sacrificios y mucha dedicación. Hay cosas que la mayoría de la gente no ve y nunca es fácil. A mí me tocó entrenar y trabajar al mismo tiempo, pero siempre fui una persona con una mentalidad fuerte, que no busca no caerse, sino levantarse una y otra vez con fuerza.

¿Cuál era el gran sueño del gallito?

Al principio ni siquiera pensaba en llegar a Primera División o a un Mundial. Lo que yo quería era darle una mejor vida a mi familia. Sin embargo, conforme pasó el tiempo y conseguí mi primer campeonato, mi mundo cambió.

¿Qué significó para ti haber sido parte de la Selección Mexicana?

Todo jugador quiere ser elegido para representar a su país y es una de las experiencias más bonitas que puedes vivir. Allí, aproveché la oportunidad de conocer a jugadores como Chicharito, Andrés Guardado y Giovani dos Santos. Compañeros que nos trataron de lujo y que transmitían esa confianza necesaria para enfrentarte a los mejores equipos.

¿Qué logros obtuviste con las Chivas?

Le agarré mucho cariño al club, porque tenía una afición que duplicaba lo que conocía con León. Ahí me tocó ganar la Copa MX, el Campeón de Campeones y disputar la final de la Liga MX en 2017 contra Tigres. Además, obtuve el Balón de Oro como mejor medio de contención.

¿En qué momento sentiste
que era inevitable el tener que
retirarte? ¿Fue difícil?

Es complicado después de una trayectoria en la que consigues tantos logros y juegas en estadios y campeonatos importantes. Yo empecé a vivir esa etapa después de la pandemia. Tras jugar con los Xolos de Tijuana durante un año y medio, me sorprendió que ya no me volvieran a llamar y fue cuando empecé a pensar en el retiro. Aunque tuve oportunidades en Cancún y en Ecuador, que aproveché, me retiré en 2025.

¿Qué te gustaría que cambiara del fútbol mexicano?

Que les dieran más oportunidades a los jóvenes y que regresaran los torneos de ascenso, porque se están perdiendo muchos talentos. Hay chicos que vienen del barrio y muchas veces no se les toma con seriedad. Lo importante es darles ese valor para que no abandonen su pasión ni dejen de perseguir el sueño de ser profesionales.

¿Te quedaste con ganas de algo?

Me habría gustado jugar en Europa y vivir esa experiencia, porque es un nivel muy alto y competitivo. Yo quería sacar lo mejor de mí para enfrentarme a ese tipo de jugadores.

¿Qué sigue para el Gallito?

Actualmente me estoy preparando como entrenador para transmitirles a los jóvenes todo lo que aprendí durante mi carrera. ¿Y por qué no? También me gustaría ayudar a formar a otros “Gallitos” que puedan cumplir sus sueños, como yo tuve la oportunidad de hacerlo.

“Una cualidad clave
es la mentalidad,
siempre debe estar
firme, ante todo”

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