A lo largo de tu trayectoria, ¿hubo alguna experiencia
que marcó un antes y un después?
Sí, claro. El incendio que ocurrió un mes de enero a causa de la pirotecnia; recuerdo que estábamos festejando el Año Nuevo cuando nos avisaron. Fue lamentable, pues se quemaron casi tres cuartas partes de la fábrica con la maquinaria y la producción. Todo por lo que habíamos trabajado se había acabado.
Y entonces, sucedió algo inesperado. Antes del incendio y debido a la actualización constante que realizábamos en la fábrica, sobre todo después de haber regresado de Brasil con muchas ideas innovadoras, la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato, con la que manteníamos una relación cercana, nos pide abrir las puertas a otros fabricantes para que aprendieran de nuestros procesos, y así lo hicimos.
Gracias a eso, amigos competidores y la misma cámara nos ofrecieron ayuda con maquinaria y espacios para trabajar, incluso nuestros proveedores nos ofrecieron hasta un año de crédito. Fue así que salimos adelante, de otra manera hubiera sido imposible.