Una voz honesta que evoluciona
entre géneros y emociones 

Originaria de León, ha construido una trayectoria marcada por la exploración y el aprendizaje constante. Su evolución creativa la ha llevado a experimentar géneros como el regional mexicano, el rock y el pop fusión. En entrevista, comparte que encontró su identidad cuando comenzó a escribir y producir su propia música. Desde su álbum Maya en 2017, ha desarrollado un lenguaje emocional y conceptual que reflejan sus propios procesos personales.

¿Qué te motivó a iniciar tu carrera musical?

Hubo un punto en el que entendí que ya no era suficiente interpretar la historia de alguien más, me cansé de interpretar lo de otras personas y de no decir lo que realmente quería. Desde ahí empecé a escribir, sabiendo que tenía que hablar desde la verdad para que fuera un proyecto genuino.

¿Cuáles dirías que han sido los retos más importantes
que enfrentaste al elegir tu camino en la música?

Ser artista en el Bajío implica enfrentar una industria centralizada, donde las oportunidades y visibilidad se han concentrado en pocas ciudades. Apostar por tu proyecto significa ponerle tiempo, dinero y energía sin garantías inmediatas y aprender a tener paciencia con los resultados. Por otra parte, ser mujer en la industria no es fácil; aún existen narrativas, expectativas y juicios.

Comenzaste en el regional mexicano, ¿qué te llevó a explorar otros géneros como el pop y el urbano?

Empezar en el regional mexicano fue una base muy importante para mí porque ahí desarrollé muchas habilidades de interpretación, disciplina y conexión con el público. Sin embargo, no lograba expresarme dentro de un solo género, eso me llevó naturalmente hacia el pop y el urbano.

¿Qué artistas o influencias han marcado tu carrera?

Son muchas y de diferentes etapas. Crecí influenciada por figuras y voces icónicas de la música mexicana como Rocío Dúrcal, Juan Gabriel y la dinastía de los Fernández, pero después fui integrando otras referencias más globales que también marcaron mi visión, como Shakira, Dua Lipa, Beyoncé, Rosalía y Karol G.

¿Qué significó crear tu primer álbum “Maya”?

Fue un parteaguas en mi vida, un proceso muy hermoso pero muy confrontativo. Tuve que hacerme responsable de mi proyecto y decidir dar el paso de verdad sin medias tintas. Maya representa el momento en el que me atreví a mostrar mi voz.

¿Cómo ha sido tu evolución?

Muy orgánica y personal. Ahora mi estilo lo defino como pop urbano con un diseño sonoro rítmico y emocional que me ha permitido mezclar todas esas influencias en un lenguaje propio. Creo que ya no se trata tanto del género, sino de la intención.

Platícanos de tu más reciente proyecto y cómo fue el
proceso creativo..

Lost in Lust fue un reto. Mi primer proyecto con cast de Ciudad de México y un video oficial en heels. Más que una canción, quería que fuera un proyecto que reflejara mi evolución tanto artística como dancística, con inspiración performática en Michael Jackson. Sin duda, fue exigirme más en el escenario y en la interpretación. El resultado: una canción en inglés con una vibra pop funk que me hizo salir de mi zona de confort.

¿Qué sigue para A Viscaya?

Expansión. Ya no se trata de lanzar canciones, sino de consolidar mi identidad musical, performática y narrativa. Viene un álbum en el cual mostraré este universo de sonidos que mezclan lo emocional con lo rítmico, pero más sólidos en esta propuesta.

¿Qué consejo le darías a quien se quiere dedicar a la música

Lo primero que tiene que decidir es si será un hobby o un proyecto de vida, porque cuando ya es un proyecto, cambia todo. Implica disciplina, incluso en días donde no hay ganas. 

“Mi arte puede ser disruptivo, pero es muy transparente”

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