¿Cómo liderar el cambio?

Sabemos que el cambio es la única constante, por lo tanto, las generaciones, la tecnología, las nuevas formas de hacer las cosas, las expectativas y las personas cambian. Pero, ¿qué pasa si el líder se resiste?

Con tal resistencia, vienen consecuencias que pueden cambiar el ecosistema, ya que se pierde la conexión y eficacia para lograr buenos resultados, además, al no adaptarse a las exigencias del nuevo entorno, no se puede mantener un ambiente laboral sano.

Todo lo anterior se complica aún más por la convivencia de hasta cuatro generaciones en una misma organización y bajo el mismo líder, causando momentos de sumo estrés que le impiden ver el rumbo a seguir. ¿Qué hacer entonces cómo líder?

Lo primero sería comprender las principales motivaciones e intereses de las distintas generaciones, así como mantener la mirada hacia afuera para estudiar el entorno y anticiparse con nuevas estrategias que permitan aprovechar las distintas oportunidades.

Revisemos las características principales de las 4 generaciones:

• Baby Boomers (1946-1964)
Para ellos lo más importante en la organización es la estructura, la jerarquía, los procesos, la estabilidad y la lealtad.

• Generación X (1965-1980)
Buscan la autonomía, lograr resultados, el equilibrio vida-trabajo y el desarrollo profesional.

• Millennials (1981-1996)
Necesitan trabajar por un propósito, tener retroalimentación constante y que su trabajo contribuya a la mejora del sistema y la vida.

• Generación Z (1997-2012)
Valoran la flexibilidad, la diversidad, el cuidado de la salud, del ambiente, el tiempo libre y el equilibrio entre su vida personal y profesional.

Analizando lo anterior, liderar el cambio en estas condiciones se convierte en todo un reto donde el cambio de mentalidad del líder es un requisito para cambiar de un líder que dice lo que hay que hacer a otro que:

Motiva desde los valores.
Adapta los procesos de reconocimiento y retroalimentación según la generación.
Integra intereses, escucha y traduce en un lenguaje claro que conecta y unifica.
Clarifica y transmite el propósito de lo que hace la organización y su trascendencia.

 

Para lograrlo, el líder debe estar dispuesto a evolucionar y aprender nuevas habilidades que le ayuden a ser empático, abierto, inspirar confianza, ser flexible y capaz de desarrollar a cada miembro de su equipo considerando las características de la generación a la que pertenece.

Esto es a lo que llamamos liderazgo consciente, porque crea espacios donde el compromiso, el ownership y la colaboración se vuelven una realidad al respetar las diferencias generacionales e integrar a las personas bajo un mismo fin con propósito y sentido.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Vanessa Gómez