Hablar de mujeres en el mundo de los negocios ya no debería limitarse a cuestionar cuántos espacios ocupamos o cuántas posiciones directivas hemos logrado alcanzar. Hoy, deberíamos hablar sobre qué aporta la mirada femenina a la manera de entender y hacer negocios, pues nosotras somos capaces de imprimir un sello particular en el ámbito empresarial.

Hemos desarrollado una visión que combina objetividad con empatía. En la actualidad, saber escuchar, comprender a las personas, gestionar conflictos y comunicar de manera asertiva, no resta firmeza a una decisión; por el contrario, la fortalece. Aquí es donde encuentro uno de los grandes aportes de las mujeres en los negocios: la capacidad de observar una situación desde diversas perspectivas y considerar, al mismo tiempo, a las personas involucradas.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

Por otro lado, como mujer y madre, considero que uno de los mayores desafíos en nuestro crecimiento profesional continúa siendo encontrar el equilibrio entre las responsabilidades laborales y personales. Para muchas de nosotras, el desarrollo ocurre mientras administramos tiempos, responsabilidades y expectativas en distintos ámbitos. Curiosamente, muchas de esas habilidades son altamente valoradas en el mundo empresarial: priorizar, organizar, adaptarnos, resolver imprevistos y cuidar los detalles.

Desde el ámbito educativo, resulta interesante observar a las nuevas generaciones de mujeres. Nos encontramos con jóvenes que tienen mayores oportunidades, que están más preparadas y poseen un enfoque distinto sobre su futuro profesional. Probablemente, ya no se preguntan si pueden llegar a ocupar determinados espacios, sino hasta dónde quieren llegar, qué quieren y desean transformar.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

Actualmente, el mundo de los negocios enfrenta escenarios cada vez más complejos. La tecnología, la inteligencia artificial y los cambios en los hábitos de consumo, obligan a las organizaciones a replantear sus modelos de liderazgo. En este contexto, las habilidades humanas adquieren un valor estratégico.

Por ello, valoremos el sello femenino que imprimimos en los negocios. Nuestra participación abre nuevas formas de entender el éxito empresarial; demuestra que es posible liderar con firmeza y sensibilidad, tomar decisiones objetivas considerando a las personas, y construir empresas rentables que, al mismo tiempo, generen un impacto positivo en el entorno.

Las mujeres no estamos cambiando únicamente quién dirige las empresas, estamos contribuyendo a ampliar la manera de entender los negocios.

Mtra. Liliana García Ariza

Coordinadora Administrativa de la Facultad de Negocios, Universidad La Salle Bajío

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