La persona ideal para liderar este diseño es el responsable de Capital Humano, pero trabajando hombro con hombro con los directores o gerentes de cada operación. Recursos Humanos aporta la metodología de medición y la psicología organizacional, mientras que el líder operativo aporta el contexto real de la planta o la oficina. Cuando ambos traducen las necesidades del negocio en un indicador común, el KPI se convierte en una herramienta viva de gestión, inclusive un motivador.
Y si además implementamos el uso de HR Analytics (la analítica de datos aplicada al talento), nos permite tomar decisiones basadas en evidencias, tomando provecho de plataformas y softwares que arrojan datos concretos y objetivos. De hecho, las empresas que adoptan métricas avanzadas de talento logran, en promedio, una rentabilidad un 30% superior al optimizar su capital intelectual y anticipar fugas de personal antes de que afecten la operación (SHRM, 2024).