Un copiloto que no reemplazará al profesional
La IA es una de las herramientas tecnológicas con mayor impacto en el mundo empresarial. Para quienes estudian Negocios Internacionales, Comercio Exterior o Logística, facilita procesos, el análisis de información y la toma decisiones. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre utilizar la IA como herramienta y depender de ella como sustituto del conocimiento.
Hoy, muchos estudiantes consideran que ya no es indispensable memorizar o dominar ciertos temas, porque cualquier información puede consultarse en segundos. El inconveniente surge cuando la consulta a la IA sustituye el análisis, la investigación y la construcción del criterio profesional.
Su uso indiscriminado puede limitar el pensamiento crítico, el hábito de investigación y la autonomía. Esto es delicado en Comercio Exterior y Operación Aduanera, donde una interpretación incorrecta genera consecuencias económicas y legales. Aquí es donde surge el criterio profesional.
La IA puede explicarnos un Incoterm, comparar responsabilidades entre comprador y vendedor, interpretar un concepto jurídico o calcular un cubicaje cuando proporcionamos sus dimensiones y características. También puede generar un código, analizar información de comercio exterior, identificar inconsistencias documentales y proponer mejoras en procesos logísticos.
Sin embargo, existe una condición: la calidad de la respuesta dependerá de la calidad de la información y de las instrucciones que proporcionemos, así como de nuestra capacidad para evaluar el resultado. Por eso, la IA debe ser un copiloto, nunca nuestro piloto.