Lidera con propuestas, no pidiendo más instrucciones

Solemos hablar del liderazgo desde quien lo ejerce: cómo dirigir mejor, comunicar con claridad y movilizar a un equipo. Pero no se habla de lo que ocurre cuando estamos del otro lado y quien dirige no cumple adecuadamente esa función. Cuando el jefe da instrucciones ambiguas o vuelve impredecible la forma de trabajar, el problema desgasta la relación rompiendo la ejecución y los resultados.

Muchos profesionales describen a su jefe como alguien a quien hay que “encontrarle el modo”. Hay días en que escucha, recibe propuestas y permite avanzar; en otros, todo parece insuficiente. El colaborador aprende entonces a observar el humor antes que los objetivos y a esperar la versión correcta del jefe para obtener una respuesta útil.

Elección de personal

Melody Wilding plantea en Harvard Business Review que, ante líderes que comunican mal sus prioridades, el colaborador puede dejar de esperar pasivamente y formular preguntas que revelen qué necesita realmente el jefe, qué considera importante y cómo define el éxito. La diferencia está en dejar de preguntar solamente qué hacer y comenzar a entender qué resultado debe producirse.

Sin embargo, preguntar mejor es apenas una parte. Gestionar hacia arriba no consiste en pedir instrucciones más claras, sino en devolver una interpretación que el jefe pueda confirmar o corregir. En lugar de regresar con “no entendí”, el colaborador puede decir: “Entiendo que el resultado esperado es este, que hoy tiene prioridad sobre aquello y que avanzaré de esta manera. ¿Hay algún criterio que no esté considerando?”.

Elección de personal

Ese cambio transforma la relación. El colaborador deja de transferir toda la incertidumbre hacia arriba y empieza a aportar estructura. No sustituye la autoridad del jefe; convierte una intención confusa en una propuesta que puede validarse.

Amy Jen en su artículo, How to Prioritize Your Work When Your Manager Doesn’t, propone que, cuando el jefe no establece prioridades claras, el colaborador plantee un orden de atención y valide con su jefe los criterios utilizados:

1. No regreses solo con dudas; regresa con una lectura propuesta.
2. No aceptes una nueva prioridad sin hacer visible qué se afectará.
3. Y no tomes por tu cuenta decisiones que corresponden al jefe: presenta opciones, explica sus consecuencias y pide que defina el rumbo.

Un jefe poco claro puede seguir siéndolo. Pero su ambigüedad no tiene por qué convertirse en el sistema operativo de tu trabajo. Gestionar hacia arriba empieza cuando dejas de adivinar y ayudas a convertir una instrucción abierta en una decisión que abona al resultado.

Bibliografía recomendada
Wilding, M. (2025). Questions to Decode Your Manager’s Priorities. Harvard Business Review.
Jen Su, A. (2017). How to Prioritize Your Work When Your Manager Doesn’t. Harvard Business Review.

Lee más contenido de nuestro colaborador Carlos González