En este contexto trágico surgió una de las películas más importantes del director Robert Bresson: Les Dames du Bois de Boulogne. Pese a no ser la favorita de sus fans, el entorno en que se filmó marcó un hito por los desafíos que implicó.
El cine siempre ha influido en los movimientos políticos, pues los ideales llegan a las personas mediante narrativas heroicas. Este filme fue lo contrario: aunque el plan del director no era contar una historia de amor, sirvió para que el desastre que vivía Francia se olvidara por una hora y treinta minutos.
Las filmaciones tuvieron lugar en 1944, en cuartos completamente cerrados y controlados, algo inusual para el director, que prefería los espacios abiertos, pero no podía arriesgarse a que algo sucediera durante la grabación.
El drama, género nuevo para Bresson, explora a Hélène y Jean, amantes que se prometen amor eterno, o al menos así lo creía ella. Me recuerda a las relaciones actuales, donde se puede experimentar con otras personas sin exclusividad.