Escala diminuta, grandes cambios

Durante las últimas décadas, la Odontología ha experimentado una transformación importante gracias al desarrollo de nuevos materiales y tecnologías. Entre ellas destaca la nanotecnología, área que trabaja con materiales de tamaño pequeño, generalmente entre 1 y 100 nanómetros.

Aunque hablar de nanopartículas puede parecer propio de la ciencia ficción, actualmente diversos nanomateriales ya se utilizan para mejorar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades bucales. De esta integración entre la nanotecnología y odontología surge la nanodontología.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

Una de las aplicaciones más estudiadas está en los materiales para rehabilitar dientes afectados por caries o traumatismos. Incorporar partículas nanométricas puede mejorar la resistencia al desgaste, pulido y estética. Algunas resinas experimentales, por ejemplo, incorporan nanopartículas de fosfato de calcio capaces de liberar minerales cuando el ambiente bucal se acidifica, contribuyendo a la remineralización. Así, una restauración podría no solo reparar el diente sino protegerlo.

La cavidad oral alberga más de 700 especies de microorganismos. Muchas conviven de forma saludable, pero un desequilibrio puede provocar caries y periodontitis. Por esta razón, otra línea de investigación consiste en desarrollar materiales antimicrobianos, como las partículas de plata.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

También se estudian sistemas de remineralización del esmalte a base de hidroxiapatita nanométrica, uno de los principales minerales en dientes y huesos. Se ha integrado en pastas dentales y agentes remineralizantes que podrían favorecer la reparación parcial de alteraciones microscópicas de la superficie dental y disminuir la sensibilidad.

Los implantes dentales representan otra área en la que la nanotecnología tiene aplicaciones prometedoras. Otra posibilidad es utilizar nanopartículas como vehículos de medicamentos, liberándolos de forma controlada en zonas determinadas, así como el desarrollo de nanosensores capaces de detectar moléculas en la saliva antes de que aparezcan manifestaciones clínicas.

No obstante, que un material tenga propiedades interesantes no garantiza que sea seguro. Su tamaño pequeño puede modificar su interacción con células y tejidos, por lo que requiere de estudios rigurosos antes de aplicarse en pacientes.

La nanotecnología no pretende sustituir al odontólogo ni a las medidas tradicionales de prevención. El cepillado dental, el uso adecuado de fluoruros, una alimentación saludable y las revisiones periódicas continúan siendo fundamentales. Su verdadero potencial radica en proporcionar materiales cada vez más resistentes, antimicrobianos, remineralizantes y biológicamente activos.

Dr. José Luis Ayala Herrera

Investigador de Tiempo Completo, Universidad La Salle Bajío

Conoce más de la Universidad La Salle