Películas eclipsadas por la industria
La industria del cine es compleja. Esto ha dificultado el desarrollo del cine nacional, convirtiéndolo en un arte costoso y poco rentable para los grandes inversores, haciendo que muchos títulos se pierdan entre la enorme oferta que se tiene actualmente. Por eso, en esta edición opté por compartir algunos títulos nacionales que disfruté pero que se vieron eclipsados por el peso de la industria.
El cine de terror en nuestro territorio es escaso; requiere recursos que no son tan sencillos de conseguir. Es por eso que Feral (2018), de Andrés Kaiser, llamó mi atención desde que supe de ella y su historia.
La cinta se narra como un falso documental y cuenta el relato de un sacerdote que, en los años 80, intentó criar a 3 niños que habían crecido sin contacto humano en la sierra de Oaxaca (ferales). Una película intrigante que me cautivó por su originalidad y por lo misterioso y particular de su historia.
Pienso que el cine es un buen espacio para confrontar temas escabrosos desde el terreno de la ficción, permitiendo cuestionar y explorar las aristas del ser humano. Danyka (2020) es una cinta que se construye en los diálogos de sus protagonistas, Danyka de 16 años y Armando de 50. Una interacción que se consideraría cuestionable, pero que el director Michael Rowe logra construir sin caer en clichés.
Una película aparentemente sencilla, lenta, tensa, tal vez intrascendente, pero con un trasfondo sólido, una historia breve para cuestionarnos a nosotros mismos.