Letras mágicas para una realidad sofocante 

La historia literaria en México no siempre ha sido justa con sus autores. Algunos de ellos tuvieron que ver cómo su intimidad, que debía permanecer en el ámbito privado, se convertía en el verdugo que modificaría la manera en que sus obras serían leídas y recordadas.

Pocas escritoras mexicanas ejemplifican mejor ese fenómeno que Elena Garro, una de las voces más innovadoras de la literatura y cuya narrativa contribuyó decisivamente al desarrollo del realismo mágico en la literatura mexicana.

Nacida en Puebla e hija de padre español y madre mexicana, desde sus primeros años mostró su inclinación artística. Sin embargo, el yugo que implicaba ser mujer en un México que aún vivía los estragos de la Revolución era capaz de truncar cualquier aspiración.

Su matrimonio con el destacado autor Octavio Paz distó mucho de ser un sueño idílico. Según sus propias palabras: “Yo iba caminando a la escuela cuando un grupo de personas cercanas a Octavio (y él mismo) me desviaron a las oficinas del registro civil para casarme. Esto marcaría el fin de mi vida estudiantil y casi aniquila mi sueño artístico”.

A partir de esa experiencia, Elena encontró en la escritura un desahogo para las emociones y un espacio desde el cual una mujer podía buscar su lugar en el mundo de las letras, aunque siempre con el temor de opacar a su marido.

Con una trayectoria de más de 35 obras, además de numerosos textos inéditos, su prosa se distingue por desafiar tabúes, tradiciones e incluso al propio tiempo. En sus páginas es común encontrar temporalidades no lineales, elementos fantásticos que conviven con absoluta naturalidad y temas recurrentes como la feminidad, la opresión, el destino y, sobre todo, la libertad.

Particularmente, los cuentos “La culpa es de los Tlaxcaltecas”, “La semana de colores” y “¿Qué hora es?” reflejan de manera excepcional el deseo que Elena tenía de desplegar sus alas en el arte. Al mismo tiempo, revelan su profundo interés por rescatar a los personajes y la cosmovisión de los pueblos indígenas desde una perspectiva contemporánea.

Muchos críticos sostienen que el realismo mágico encontró en la pluma de Garro un terreno fértil para florecer en México. Y aunque cargó con el prejuicio social tras su divorcio y con las consecuencias de sus críticas al gobierno después de la matanza de Tlatelolco de 1968, es indiscutible que se convirtió en una figura clave de la literatura hispanoamericana. Sus historias permanecen como semillas listas para germinar en las voces de nuevas generaciones de escritoras.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Melisa Valerio