¡Larga vida al rey!

Como muchos saben, la película biográfica de Michael Jackson llegará por fin a México el próximo 24 de abril, aunque originalmente estaba programada para abril del 2025. Y es que, retratar la vida de uno de los mayores artistas no es tarea fácil.

A pesar de su sensible fallecimiento en 2009, este ídolo sigue causando revuelo en grandes y chicos. Famoso por su lluvia de éxitos (se estima que vendió entre 350 y 400 millones de discos tan solo en vida), excelso manejo de su arte y vida altamente criticada, actualmente sigue saliendo a la luz datos sobre este genio musical que nos continúa sorprendiendo.

Quería ser actor

Cuanto tenía 11 años, comentaba con sus hermanos sobre los planes a futuro que cada uno tenía. Allí, confesó que en realidad quería ser actor, aunque su hermano Jackie destapó entre risas una realidad: Michael ya tenía un cajón lleno de canciones que componía, aunque solía ocultarlas.

Realmente fue un rey

En 1992, en una visita a Costa de Marfil (África) fue coronado como Rey Sani, un título honorario otorgado por el pueblo Sanwi, cuyos jefes tribales consideraban a Michael como un “hijo retornado” de la realeza. Cuando falleció se rindieron funerales tradicionales en su honor, manteniendo su estatus de rey.

Una llamada lo salvó

El 10 de septiembre de 2001, la madre de Michael, Katherine Jackson, lo llamó a altas horas de la noche y lo mantuvo en una animada conversación al teléfono. Lo que no sabía era que Michael tenía una cita el día siguiente en las Torres Gemelas, pero la llamada provocó que faltara a su cita por quedarse dormido, salvándole la vida.

No dominaba ningún instrumento

Aunque sabía tocar el piano y la guitarra, su conocimiento era muy básico. En realidad, Michael siempre aseguró que la música la construía en su cabeza y que, al llegar al estudio, interpretaba con su voz, a cada músico, cómo debía sonar exactamente: melodía, armonías, ritmos y demás.

Su ropa se ‘encogía’

Durante sus conciertos, los estilistas sabían que la ropa del rey para el final del concierto, debía ser de una o dos tallas menos que la que solía usar al inicio. Pues, debido al gran esfuerzo físico realizado, lograba bajar tallar durante sus presentaciones y si se mantenía la misma talla corría el riesgo de que se le cayeran los pantalones al final del espectáculo.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Melisa Valerio