Conocimiento y habilidades para enfrentar los desafíos del mañana

Sabemos que la educación es primordial para el crecimiento personal y profesional. Podemos quedarnos atrapados en las limitantes de nuestra personalidad y no lograr lo que queremos, o bien, esforzarnos por aprender y evolucionar como seres humanos.

En mi experiencia como consultora y docente, descubrí que no todo el que toma un curso se transforma o mejora sus comportamientos y, por ende, sus resultados. Poco a poco fui encontrando la fórmula para generar un cambio real y un avance.

Ni saber ni querer son suficientes. Se requiere algo más: desarrollar habilidades que mejoren nuestro desempeño y, sobre todo, construir una identidad que nos permita sostener las acciones para cambiar y mejorar. Sobre este tema quiero profundizar en esta ocasión.

Para aprender algo nuevo, primero necesitamos encontrar su relevancia para nuestra vida. Ese es el primer paso para motivarnos a dedicarle tiempo. Sin embargo, la motivación no alcanza: hay momentos en que el ánimo decae y, si no somos constantes, no lo logramos.

Por eso, en este artículo te comparto algunos consejos para mantener el esfuerzo y aprender lo que queremos:

• Encuentra tu propósito. Define en qué aspectos de tu vida, personal o profesional, te ayudará lo que vas a aprender.
• Agenda el tiempo. Incluye en tu agenda los espacios que le puedes dedicar a ello.
• Trabaja tres aspectos. Lo que aprendas debe involucrar la parte cognitiva (conocimiento técnico), la afectiva (que te motive y le des la relevancia que tiene) y la psicomotriz (habilidades que te ayudarán a aplicar lo aprendido).
• Identifica tus limitantes. Descubre qué es lo que te frena y analiza si no es solo una excusa.
• Aplica antes de avanzar. Nunca estudies algo sin haber puesto en práctica lo que aprendiste antes. 

Por otro lado, también está el tema de la identidad. En ocasiones, nuestra identidad actual, lo que creemos que somos, no nos ayuda a implementar los cambios que surgen de lo aprendido, ya que nuestra personalidad nos limita a hacerlo. Por ello, debemos preguntarnos quién necesitamos ser para lograr ese cambio. Muchas veces tiene que ver más con desarrollar rasgos que impulsen nuestras acciones y no tanto con habilidades nuevas.

Como conclusión, debemos mantener una mentalidad de mejora continua a través de la educación constante. Gracias a la neuroplasticidad del cerebro, es posible evolucionar como personas y, sobre todo, crear entornos más saludables y armoniosos.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Vanessa Gómez