Un copiloto que no reemplazará al profesional

La IA es una de las herramientas tecnológicas con mayor impacto en el mundo empresarial. Para quienes estudian Negocios Internacionales, Comercio Exterior o Logística, facilita procesos, el análisis de información y la toma decisiones. Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre utilizar la IA como herramienta y depender de ella como sustituto del conocimiento.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

Hoy, muchos estudiantes consideran que ya no es indispensable memorizar o dominar ciertos temas, porque cualquier información puede consultarse en segundos. El inconveniente surge cuando la consulta a la IA sustituye el análisis, la investigación y la construcción del criterio profesional.

Su uso indiscriminado puede limitar el pensamiento crítico, el hábito de investigación y la autonomía. Esto es delicado en Comercio Exterior y Operación Aduanera, donde una interpretación incorrecta genera consecuencias económicas y legales. Aquí es donde surge el criterio profesional.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

La IA puede explicarnos un Incoterm, comparar responsabilidades entre comprador y vendedor, interpretar un concepto jurídico o calcular un cubicaje cuando proporcionamos sus dimensiones y características. También puede generar un código, analizar información de comercio exterior, identificar inconsistencias documentales y proponer mejoras en procesos logísticos.

Sin embargo, existe una condición: la calidad de la respuesta dependerá de la calidad de la información y de las instrucciones que proporcionemos, así como de nuestra capacidad para evaluar el resultado. Por eso, la IA debe ser un copiloto, nunca nuestro piloto.

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

En la operación aduanera y la logística internacional, sus aplicaciones son enormes: interpretación de disposiciones legales, análisis documental, clasificación arancelaria, optimización de cubicajes, análisis de costos logísticos, generación de reportes, automatización mediante macros y estandarización de procesos.

La gran oportunidad para las nuevas generaciones está en aprender a trabajar con la IA. Quien combine operación aduanera, logística internacional e inglés con capacidad de análisis, negociación, pensamiento crítico y dominio de estas herramientas, tendrá ventaja frente a quien solo consulta.

Por ello, el reto de las universidades no es prohibir la IA, sino enseñar a utilizarla responsablemente, cuestionarla, verificarla y convertirla en una herramienta para aprender mejor. El factor diferenciador estará en aquello que la tecnología no puede sustituir fácilmente: el conocimiento, la experiencia, el criterio y la capacidad para tomar decisiones asertivas.

Mtro. Mario Alberto Mora Solorio

Consultor estratégico, Universidad La Salle Bajío

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