Melody Wilding plantea en Harvard Business Review que, ante líderes que comunican mal sus prioridades, el colaborador puede dejar de esperar pasivamente y formular preguntas que revelen qué necesita realmente el jefe, qué considera importante y cómo define el éxito. La diferencia está en dejar de preguntar solamente qué hacer y comenzar a entender qué resultado debe producirse.
Sin embargo, preguntar mejor es apenas una parte. Gestionar hacia arriba no consiste en pedir instrucciones más claras, sino en devolver una interpretación que el jefe pueda confirmar o corregir. En lugar de regresar con “no entendí”, el colaborador puede decir: “Entiendo que el resultado esperado es este, que hoy tiene prioridad sobre aquello y que avanzaré de esta manera. ¿Hay algún criterio que no esté considerando?”.