Alejandro López
Alejandro López, reconocido artista gráfico, se considera un ser creativo y honesto que trata de no limitarse en el disfrute de lo que hace, cuidando que sus acciones y procesos no afecten de negativamente a su entorno.
Originario de Jalisco, es el treceavo de quince hijos en una familia donde el arte no formaba parte del día a día, aunque comenta que su primer acercamiento fue a través de las imágenes religiosas que había en su casa, en las que artistas clásicos reinterpretaron algunas escenas de pasajes bíblicos. Fue en la primaria que surge su interés por el dibujo, inscribiéndose en Casa de Cultura, ahí comenzó la aventura.
En entrevista, Alejandro comparte que desde la preparatoria tenía la inquietud de dedicarse al arte, pero los comentarios desalentadores a su alrededor hicieron que se decidiera por estudiar diseño gráfico, que si bien se relacionaba con la imagen era para un propósito comercial.
¿Diseñador o artista?
Mientras estudiaba la licenciatura, tomaba cursos y diplomados de arte. Con singular estilo contagiaba de arte al diseño, siendo un dilema, ya que en proyectos de diseño le decían que era artista y cuando presentaba algo en galería le decían que era diseñador. Pero para él no fue una limitante, pues hasta la fecha se reconoce a sí mismo como un diseñador artista.

Como diseñador ha utilizado las herramientas del diseño y la inspiración de las obras pictóricas para crear una gran variedad no solo de obras, sino de productos, entre los que se encuentran mascadas, cojines, bolsos, abanicos, cuadernos, llaveros, carteras, fulares, mantelería, por mencionar algunos.
Alejandro se reinventa en cada uno de sus proyectos integrando distintos elementos para innovar, pues que está consciente de que el artista que solo se expresa a través de un lienzo quedó atrás, así que se experimenta constantemente con nuevos soportes como cerámica, textiles, pisos cerámicos, maderas y nuevos procesos de impresión.
“Tuve que tomar las herramientas del diseño para comenzar a estilizar y simplificar la forma de manera definitiva.”

Alejandro considera que la mayoría de las familias mexicanas provienen de un matriarcado, es la mujer la que ha definido, defendido, administrado y heredado la armonía del hogar. Su madre ha sido una guerrera, convirtiéndose inevitablemente en inspiración.
Es por eso que en su trabajo rinde homenaje a las mujeres mexicanas que han sido albaceas de los valores más importantes, enriqueciendo nuestra cultura y país. Es la mujer y lo que crea, canta, cocina, baila, escribe y se expresa, todo rodeado de color y texturas visuales; son las calles de México, pero desde el punto de vista de la mujer mexicana.
Alejandro expresó que al principio su trabajo era realista, muy academicista, siguiendo la línea de grandes maestros, hasta que el interés por el folclor y las mujeres, aunado a viajes a las zonas más tradicionalistas de México como es Chiapas, Oaxaca, Tabasco, entre otras, que lo marcaron de una forma que cambió por completo su estilo.
Otro de los encuentros que definió su estilo fue el grabado, que comenzó como una mera adquisición de conocimiento de la técnica, formando parte importante en la actualidad.
“Lo que somos a nivel personal, profesional y ético se lo debemos a la mujer.”
Alejandro compartió que para dedicarse al arte se requiere al principio de un recurso que no siempre es el arte en sí. Él mismo se dedicó a la docencia, al diseño, mientras lograba hacerse de una trayectoria y el reconocimiento de la gente. Por varios años trabajó en un despacho de diseño en Florida, donde tuvo la oportunidad de recibir el premio al mejor artista emergente en Estados Unidos y otros más, abriéndole las puertas también en México.
A su regreso, está plenamente convencido de que sí puede vivir del arte, por lo que se dedica a pintar e impartir clases, cumpliendo casi 27 años de transmitir su pasión y conocimientos a las nuevas generaciones, obteniendo grandes aprendizajes e inspiración para incluirla en su propia obra como parte de su proceso creativo.
El principal reto de Alejandro ha sido con él mismo, pues como todo artista, tuvo miedos y dudas, desde si era posible vivir del arte o si lo que él hacía era considerado arte. Tener la confianza y creer que lo que hacía tenía un valor y dárselo, porque es algo que no se aprende en la escuela.
Entre los planes que tiene a corto plazo se encuentran seguir dando clases tanto en diseño como en arte y retomar el diseño en la práctica con mayor experiencia y enfocado a la moda. Además, pretende fijarse la meta de viajar a distintas ciudades en el mundo para permanecer un tiempo como un habitante más y poder absorber las tradiciones y costumbres para plasmarlas.


“El arte es una forma de expresión que alimenta el alma y el espíritu.”
