Especialista en cardiología pediátrica, ofrece desde el Hospital Médica Campestre, una atención empática tanto a padres como a los pequeños

Comprometida con la atención integral de niños y sus familias, Karla combina empatía, paciencia y un vínculo cercano con la niñez. Esto le ha permitido disfrutar de su profesión con mucha pasión y alegría. Su formación académica en Medicina comienza en la Universidad de Guanajuato y posteriormente en Pediatría y Cardiología Pediátrica en reconocidos centros de alta especialidad en nuestro país.

Karla, ¿qué fue lo que te motivó a estudiar medicina y después especializarte en cardiología pediátrica? 

Mi principal motivación fue mi padre, a quien yo veía pleno ejerciendo su profesión y a la vez disfrutando de convivir con nosotros. Él es reumatólogo y me hizo desear una vida similar. En mi caso, no pensaba estudiar pediatría, mucho menos cardiología, sin embargo, la vida me llevó a descubrir mi afinidad con los niños y las niñas, para después encontrar además una vocación muy especial con la cardiología pediátrica. Yo nací para esto.

¿Qué enfermedades o condiciones son más comunes en la infancia?

En cardiología pediátrica, las cardiopatías congénitas son de las condiciones más frecuentes en la infancia y representan la malformación congénita más común. Es muy vasta la gama de enfermedades que se presentan, ya que el corazón puede verse afectado de múltiples formas y en distintos grados de severidad.

“Ante un diagnóstico de
cardiopatía congénita
infantil, el especialista
es tu mejor aliado”

¿Qué papel juegan los padres en la calidad de vida de un niño con cardiopatía congénita?

Los padres tienen una responsabilidad importante desde la planeación del embarazo, acudiendo a control prenatal. En la actualidad, existen ultrasonidos de alta resolución para la detección temprana de malformaciones congénitas en general. Además, al nacimiento se realiza el tamizaje neonatal, que es clave para detectar cardiopatías severas.

Posterior a eso, el seguimiento puntual con el pediatra es esencial para el control del niño sano y la detección de signos de alarma. La sintomatología puede identificarse por fatiga en recién nacidos, que es cuando se cansan de llorar o al comer, presentan sudoraciones profusas o coloraciones azuladas en la piel, además de que no ganan peso. En niños más grandes o adolescentes, pueden referir además de fatiga, dolores en el pecho, palpitaciones o desmayos. En estos casos, deben ser atendidos lo más pronto posible.

Después del diagnóstico, la calidad del niño o la niña dependerá del tratamiento y el seguimiento médico. Las cardiopatías pueden ser leves o severas, por lo que es indispensable que los padres estén al pendiente, informados y en constante comunicación con
el especialista.

¿De qué manera abordas a los padres ante un diagnóstico como este? 

Es muy difícil comunicarles a los padres esta noticia. Todos esperamos y nos ilusionamos con tener un niño sano, entonces son temas muy delicados a tratar, por lo que debemos tener mucha empatía con ellos.

¿Consideras que existe suficiente información y conciencia sobre el tema?

Definitivamente no. De manera frecuente, hablamos y escuchamos acerca del soplo, pero una cardiopatía puede o no puede tener un soplo. Y es importante saber que el soplo es solo un sonido que causa el corazón y que puede ser por el propio crecimiento de un niño sano. Entonces, desde mi experiencia sí hace falta mucha información, sobre todo en la detección temprana de estos chiquitos para estar atentos a algún síntoma de alarma que sí pudiera correlacionarse con una cardiopatía.

¿Qué ha significado para ti pertenecer al staff del Hospital Médica Campestre?

Desde que llegué, me ha cobijado. Siempre he tenido el apoyo de directivos, personal, enfermería y otros médicos. Con mis colegas ha sido una experiencia increíble porque siempre me sentí bien recibida. Asimismo, contamos con los medios diagnósticos para el paciente y su tratamiento, lo que hace posible nuestro ejercicio médico.

¿Qué mensaje te gustaría compartir en el marco del próximo Día Internacional de las Cardiopatías Congénitas?

Si existe la sospecha o el diagnóstico confirmado de una cardiopatía congénita, no se sientan temerosos, ya que siempre habrá un médico especialista que los pueda acompañar y apoyar, para que su hijo o hija tenga una mejor evolución, calidad de vida o incluso una favorable curación.

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