Ángel nació con una discapacidad, pero desde temprana edad se caracterizó por su determinación y confianza. En 2018 comenzó en la natación por una recomendación hecha a su papá. Buscando aprovechar su tiempo libre después de la escuela y hacer algo diferente, decidió probar esta disciplina sin saber nadar ni flotar. Con el tiempo se enamoró de este deporte y no solo eso, sino que se propuso ser el mejor. Esto lo ha llevado a obtener grandes triunfos, como ser el máximo medallista de la delegación mexicana en los Juegos Paralímpicos París 2024.