El nadador paralímpico ha transformado
la discapacidad en motivación para conquistar sus
sueños

Ángel nació con una discapacidad, pero desde temprana edad se caracterizó por su determinación y confianza. En 2018 comenzó en la natación por una recomendación hecha a su papá. Buscando aprovechar su tiempo libre después de la escuela y hacer algo diferente, decidió probar esta disciplina sin saber nadar ni flotar. Con el tiempo se enamoró de este deporte y no solo eso, sino que se propuso ser el mejor. Esto lo ha llevado a obtener grandes triunfos, como ser el máximo medallista de la delegación mexicana en los Juegos Paralímpicos París 2024.

¿Cuáles fueron los principales obstáculos a los que te enfrentaste en tus inicios?

Creo que en mis inicios uno de los mayores retos fue sacrificar muchas cosas propias de mi edad. Por ejemplo, sacrificaba salidas con amigos e incluso momentos con mi familia, con el objetivo de cumplir con la disciplina del entrenamiento. Además, enfrenté un cambio muy radical en mi rutina: pasé de entrenar dos horas al día a entrenar hasta ocho horas diarias, algo que me costó mucho trabajo superar al principio.

En los Juegos Paralímpicos de París 2024, te convertiste en uno de los atletas más destacados, ¿qué sentiste?

Fue una meta cumplida. Siempre me propongo objetivos claros y uno de ellos era convertirme en el máximo medallista en París. Haberlo logrado fue muy especial, porque siempre lo tuve en mi mente y luché por ello. También reconozco que fue gracias al apoyo de mi entrenador, auxiliares, familia y compañeros. Conseguir tres medallas fue algo indescriptible, además logré imponer récord en las Américas en los 100 metros libres.

Compártenos cómo fue tu experiencia en el Campeonato Mundial de Paranatación Singapur 2025.

Fue mi tercer mundial de natación y una experiencia muy especial en una alberca espectacular. Singapur es un país increíble y conocerlo por primera vez fue algo que disfruté mucho. Haber ganado dos medallas de bronce fue resultado de mucho esfuerzo y preparación. Fue una competencia muy exitosa con grandes recuerdos.

Desde tu experiencia, ¿cómo es un día típico de entrenamiento para un nadador paralímpico de alto rendimiento? 

Me despierto a las siete y media de la mañana para preparar mis cosas. A las ocho desayuno y de ocho y media a diez realizo la sesión de gimnasio. Después, de diez de la mañana a una de la tarde entreno la primera sesión de alberca, donde nado entre seis y siete kilómetros. Al terminar, pasamos a la tina con hielo para relajar los músculos y evitar lesiones. Más tarde voy a comer como a las dos de la tarde y tengo un tiempo de descanso de tres horas aproximadamente. Luego entre cinco y media y ocho entreno más velocidad en la alberca haciendo de tres a cuatro kilómetros. Después ceno y repito esa rutina de lunes a viernes, pues los sábados solo es una sesión de entrenamiento.

Eres inspiración para muchos jóvenes, ¿qué mensaje te gustaría transmitirles? 

Creo que lo más importante es atreverse a tomar esa decisión que muchas veces da miedo, porque al final no sabes si te va a cambiar la vida. También es muy importante tener metas claras, trabajar por ellas y, sobre todo, creer en uno mismo. 

“Voy por mi primera
medalla de oro en
los próximos Juegos
Paralímpicos”

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