Aventurera y conferencista, ha cautivado a sus seguidores a través de sus expediciones, superando límites con determinación y valentía

Conquistando las cumbres más altas, es que Andy se ha enfrentado a los retos más extremos del planeta. Desde su expedición al Everest hasta su futura expedición a la Antártida, ha demostrado que la verdadera fuerza se genera a través de la acción. Su vida ha sido inspiración para muchos, logrando romper barreras físicas y mentales. Tuvimos la oportunidad de platicar con ella y conocer más de sus nuevas aventuras

Después de haber cumplido el reto de escalar las Siete Cumbres, ¿cómo nace la idea de tu aventura en bicicleta?

Me pregunté: ¿y ahora qué sigue? Porque le dediqué dos años completos a estar subiendo montañas. Pero comencé a andar en bicicleta, algo que antes no practicaba mucho. Me entró la curiosidad por el ciclismo y me gustó muchísimo, por lo que me di a la tarea de buscar la ruta más larga de terracería en el mundo y la encontré, que es cruzar toda Europa en bicicleta.

Nunca había hecho un bikepacking trip, es decir, que llevas todo el equipo en la bicicleta, pero me lo propuse y lo logré haciendo 8 mil kilómetros en 89 días y recorriendo 9 países.

¿Cuál fue el desafío más importante al que te enfrentaste en la expedición?

El huracán Milton en Portugal fue lo más complicado. Ya estaba en la última parte del viaje, pero mil kilómetros con lluvia y viento fue durísimo. Andar en bicicleta con ese clima, con lodo y caminos difíciles, fue agotador física y mentalmente. A veces tenía que bajarme de la bicicleta y empujarla porque no podía avanzar, pero sabía que tenía que seguir adelante en esta ruta que han logrado 60 personas en el mundo.

Ahora platícanos cómo decides realizar la travesía en trineo por la Antártida.

Durante las largas horas de pedaleo en el viaje en bicicleta, tuve mucho tiempo para pensar. Ahí fue que se me ocurrió mi próximo proyecto: una travesía en solitario y sin asistencia por la Antártida. Será una expedición de dos meses en el ambiente más extremo del planeta, con las temperaturas más bajas y los vientos más fuertes.

Y no ha sido fácil, porque para conseguir el permiso, se deben cumplir con requisitos muy estrictos, ya que el riesgo es altísimo, pero son el tipo de retos que me emocionan. Aparte solo 16 mujeres en el mundo lo han logrado y quiero ser la número 17.

¿Cuál ha sido la preparación para esta aventura?

Ha sido un proceso de preparación de años. Este tipo de expedición ya estaba en mi mente después de que subí el Monte Vinson, una de las Siete Cumbres. Durante esa expedición en la Antártida, aproveché para realizar una miniexpedición esquiando desde la latitud 89 al Polo Sur recorriendo 111 kilómetros.

Fue increíble, y ahí descubrí que existen recorridos más largos, uno de ellos que quiero hacer es de 1,130 kilómetros. Este recorrido tomaría entre 55 y 60 días, un desafío completamente distinto a lo que he vivido antes.

¿Cuándo te vas a la Antártida?

En noviembre, que es verano en el hemisferio sur. La temporada de la Antártida es muy corta, y cuando esté ahí, el sol estará brillando 24 horas. Ese ese es otro reto, porque no solo pierdes la dimensión de la distancia, sino del tiempo.

¿Y qué sigue para ti después de esto?

Aunque ahora estoy enfocada en mi expedición a la Antártida y mi próxima travesía a Groenlandia, siempre estoy pensando en nuevos retos. No tengo claro que será lo siguiente, pero podría estar relacionado con el agua, como cruzar el océano en un velero, algo que me sacaría totalmente de mi zona de confort.

“Sé que siempre habrá un nuevo reto después de cada aventura”