Seguramente con frecuencia te has preguntado por qué en muchas empresas, ya sea públicas o privadas, hay tanta gente incompetente en puestos importantes. Y es que no hay mejor forma que explicarlo que con la metáfora de la vaca en el tejado.
Se dice que muchos directivos y políticos son como una vaca en el tejado, nadie sabe cómo semejante animal llegó tan alto y bajarlo sería casi imposible.
La misma pregunta que te has hecho tú, se la hizo el psicólogo Peter Laurence, quien alrededor del año 1969, publicó su libro “El Principio de Peter” o “Tratado de la Incompetencia”.

En él observa cómo las personas tienden a ascender de puesto hasta alcanzar su “nivel de incompetencia”, esto es, que con frecuencia en las instituciones los empleados son promovidos en función del éxito y de su buen desempeño en su trabajo, lo que no necesariamente quiere decir que tendrán los conocimientos y habilidades requeridas para el siguiente cargo.
Te pongo un ejemplo. Imaginemos a Juan, quien es un joven entusiasta que entra a trabajar a una empresa como guardia de seguridad. Al ser su primer trabajo y realizar una actividad que le gusta, se desempeña de una manera excelente, sobresale de sus demás compañeros, se muestra amable con todo el personal y en general realiza su labor de una forma eminente.

Muy seguramente después de un tiempo será promovido a supervisor, y con ello estará adquiriendo responsabilidades de mando, lo que no necesariamente nos asegura que tendrá las habilidades para llevar a cabo dichas funciones. Sin embargo, Juan se prepara y a pesar de no ser sobresaliente se sigue destacando, hasta llegar a un puesto más alto, una nueva promoción en el que su incompetencia se verá reflejada de modo inequívoco.
Y si aunado al buen desempeño de los trabajadores, agregamos una excesiva demostración de confianza, la promoción será más inminente. Así, aquellos empleados que se creen mejores que los demás, aunque la evidencia sugiera lo contrario pueden alcanzar el éxito con relativa facilidad, a pesar de que sean unos incompetentes.
En resumen, alguien que está haciendo un trabajo para el que está perfectamente bien preparado, en lugar de que las organizaciones permitan que siga brillando y aumentarle el sueldo de vez en cuando, le recompensan con un ascenso a un puesto para el que tal vez no cuente con las habilidades para ejercerlo.
Si sobrevive, pasará al siguiente nivel, y así continuará hasta que llegue a un puesto lo suficientemente lejos de su posición inicial para el que estaba tan brillantemente habilitado, pero con suficiente responsabilidad para ser un desastre y un perfecto incompetente.