Mejorando la salud con datos.
El biohacking tecnológico está revolucionando la forma en que los deportistas y cualquier persona optimizan su rendimiento físico y salud. Este mercado ha crecido de manera exponencial después de pandemia: según Grand View Research, el sector de los dispositivos wearables de salud tenía un valor de $26.8 mil millones en 2022 y se proyecta que alcance los $155.4 mil millones para 2030, con un crecimiento anual del 24.8%.
Gracias a dispositivos avanzados como relojes inteligentes, sensores de frecuencia cardiaca y herramientas de análisis de sueño, hoy es posible monitorear el cuerpo en tiempo real y tomar decisiones basadas en datos para deportistas de alto rendimiento, pero también para cualquier persona.

Casos de éxito en el deporte
Los deportistas de alto rendimiento han adoptado el biohacking tecnológico para mejorar su preparación y reducir el riesgo de lesiones. Estrellas como Cristiano Ronaldo y Rafael Nadal, fueron pioneros en el análisis de datos, el primero utilizando en conjunto cámaras de crioterapia para mejorar su recuperación y el segundo, haciendo uso del análisis biomecánico para optimizar sus partidos.
Por otro lado, el Real Madrid ha incorporado máscaras de medición en sus entrenamientos, bajo la supervisión del preparador físico Antonio Pintus, para analizar la capacidad de oxígeno de los jugadores, permitiendo personalizar los entrenamientos y prevenir lesiones.
En el ciclismo, el colombiano Egan Bernal, ganador del Tour de Francia, ha utilizado dispositivos Garmin para medir su rendimiento en cada etapa, desde la potencia aplicada en los pedales hasta su consumo de oxígeno.

Pero el biohacking tecnológico no es exclusivo de los atletas de élite. Hoy en día, cualquier persona puede beneficiarse de dispositivos como Garmin, Polar, Apple Watch, Samsung, Oura Ring, Whoop, entre muchos más.
Estas marcas han desarrollado relojes inteligentes con sensores de frecuencia cardiaca, análisis del sueño y medición del nivel de oxígeno en sangre, que para nada reemplazan los análisis médicos que cada uno debe realizarse al menos una vez al año como lo recomienda la OMS, pero que permiten detectar problemas y actuar en consecuencia de estos.
Los dispositivos alertan al usuario de niveles bajo de oxigenación, niveles altos de estrés y alientan a los individuos a moverse, evitando el sedentarismo de largas horas de oficina o estudio. Esta capacidad de seguimiento continuo con biohacking facilita la detección temprana de anomalías y promueve hábitos saludables, por lo que son un aliado clave para el bienestar de cualquier persona.