Belleza, salud o inteligencia, sea cual sea la cualidad de tu elección, la inteligencia se ha descrito como un factor existente o ausente. Nada más alejado de la realidad, ya que sus matices permiten discutir sobre un constructo tan abstracto.
Desde la inteligencia cristalizada y fluida de Raymond Cattell, la teoría bifactorial de Spearman, hasta las inteligencias múltiples de Howard Gardner, nos han llevado a romper paradigmas sobre la inteligencia unitaria.

La mayoría de las pruebas analizan la posibilidad de resolver problemas deductivos, lo que analiza solo una de las doce inteligencias: la lógico-matemática.
Algunas personas tienen la habilidad de dominar el lenguaje, cierta sensibilidad por las palabras, lo que mejor describe una inteligencia lingüística, por otro lado, hay quien tiene la capacidad de observar el mundo desde diferentes perspectivas como los escultores o arquitectos, quienes desarrollan su inteligencia espacial.

Componer temas y tocar instrumentos definen la inteligencia musical, mientras que la capacidad de coordinar movimientos corporales mediante la inteligencia cinestésica es apreciada en los bailarines.
La sensibilidad hacia el mundo natural es estudiada en biólogos y campesinos, describiendo la inteligencia naturista. Poseer fluidez, flexibilidad y originalidad, son la mezcla perfecta para crear grandes ideas, lo que se relaciona con la inteligencia creativa.

Dentro del entorno organizacional, la capacidad de elegir la mejor opción para alcanzar una meta trabajando en conjunto, representa lo que una empresa buscaría al contratar a alguien con inteligencia colaborativa.
Pero, ¿comprendernos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, también requiere de inteligencia?

Los estudios más recientes indican que sí. Los psicólogos son capaces de acceder a sus sentimientos y reflexionar sobre ellos, lo que representa una inteligencia intrapersonal. Sin embargo, la habilidad de relacionarse con otras personas, siendo empáticos, interpretando gestos y comunicándose, se ve en los profesores, quienes desarrollan la inteligencia interpersonal.
Cuando vamos más allá del comportamiento espiritualmente sano y positivo, y comenzamos a estudiar la relación con el cosmos, la muerte, el destino y el significado de la vida, hablamos de inteligencia existencial.
Y termino con una de mis favoritas, aquella que relaciona la posibilidad de la autoconciencia, con el autocontrol, la automotivación, la empatía y las habilidades sociales, hablamos de la famosa y cotizada: inteligencia emocional. Sus efectos: minimiza el estrés, mejora el bienestar emocional y el desempeño laboral.
Ahora solo me queda preguntar: ¿cuál te describe mejor y cuál de ellas te gustaría desarrollar?
