¿Contar la misma historia?
Es una pregunta que surge en casi cualquier ámbito creativo: ¿cómo se justifica repetir algo que ya se hizo?, ¿qué sentido tiene rehacer una obra cuando su versión original existe?
En la industria audiovisual, este fenómeno se conoce como remake y ocurre con frecuencia cada vez mayor. Lejos de ser un capricho creativo, suele responder a razones económicas, culturales y narrativas. Cuando se ejecuta adecuadamente, puede representar ganancias importantes y abrir nuevas puertas para historias que ya forman parte del imaginario colectivo. Pero la duda persiste: ¿por qué filmar algo que ya se contó?
Las razones son diversas. A veces se busca actualizar una historia para nuevas generaciones, “tropicalizarla” para otro contexto cultural o corregir adaptaciones fallidas. Otro ejemplo de estos casos son los live action basados en obras animadas, en este caso el objetivo o —quizá la motivación más frecuente— es apelar a la nostalgia para extender la vida comercial de una franquicia.
Disney ejemplifica claramente esta tendencia. En años recientes ha retomado buena parte de su catálogo animado para reinventarlo en acción real. Personalmente, estos ejercicios han sido irregulares: algunos caen en la sobreexplotación y pierden la esencia original. Sin embargo, la saga de 101 dálmatas destaca por su evolución: desde la película de 1996, pasando por 102 dálmatas (2000), hasta Cruella (2021), que funciona más como expansión original que como simple remake.
El terror y el suspenso también son terreno fértil para estas reinterpretaciones. Pennywise, el villano creado por Stephen King, ha sido adaptado en múltiples ocasiones. La más reciente es It: Bienvenidos a Derry (2025), producción de HBO que funciona como precuela de las películas de 2017 y 2019.
En televisión, los remakes son especialmente comunes en telenovelas. Corazón salvaje, Muchacha italiana viene a casarse o Yo soy Betty, la fea, han tenido múltiples versiones. Estos “refritos” rara vez alcanzan el impacto de sus originales, pero utilizan la nostalgia como poderosa herramienta para atraer audiencia.
Uno de los próximos remakes más esperados —y polémicos— es el de Harry Potter, previsto para 2027 bajo el sello de HBO. La apuesta es alta, considerando el enorme peso cultural de la saga.