El poder de escribir la historia

Leer Fortuna, de Hernán Díaz, fue una experiencia que me obligó a cuestionar constantemente lo que creía estar entendiendo. No es una novela que se limite a contar una historia lineal, es una obra que se construye a partir de múltiples voces y versiones. El autor invita a mirar un mismo hecho desde distintos espejos.

En las primeras páginas, el libro nos presenta una novela dentro de la novela: la vida de un poderoso magnate financiero y su esposa, retratados como emblemas del éxito estadounidense. Al inicio, esta versión parece sólida y convincente, sin embargo, conforme avanza la lectura, se hace evidente que no es más que una representación parcial, casi teatral. Fue ahí donde comprendí que Fortuna no busca narrar una biografía, sino desmontarla.

Si digo muerte, digo vida, de Paula Assler.

A través de memorias, documentos y diarios, la historia se va reescribiendo una y otra vez, cada nueva voz corrige o contradice a la anterior, obligando al lector a replantearse qué es verdad y qué es construcción.

En el centro de todo aparece Andrew Bevel, un hombre que acumuló una inmensa riqueza en uno de los momentos más turbulentos de la economía estadounidense. Poco a poco, quien realmente comienza a ocupar un lugar esencial es Mildred, su esposa, una figura casi borrada de la historia oficial.

Lo que más me impactó fue la forma en que Díaz muestra cómo el poder no solo se ejerce a través del dinero, sino también mediante el control del relato. Quien tiene los recursos puede moldear la memoria colectiva, decidir qué se recuerda y qué se olvida. Mildred representa a tantas mujeres cuyas contribuciones fueron silenciadas en favor de una versión más conveniente del éxito masculino.

La prosa es sobria, elegante y muy inteligente. No hay excesos ni explicaciones innecesarias; el lector debe participar activamente para unir las piezas del rompecabezas narrativo. Esto convierte la lectura en un ejercicio de atención y reflexión constante.

Fortuna es una novela que va mucho más allá del mundo financiero. Es una crítica al capitalismo, a la construcción de los mitos del éxito y a la manera en que la historia suele ser escrita por quienes tienen poder. Terminé el libro con la sensación de haber leído no solo una narración, sino una reflexión sobre cómo se fabrican las verdades que aceptamos sin cuestionar.

Lee más contenido de nuestra colaboradora Macrina López