¿Cuál ha sido el principal reto?
Aprender a dirigir una empresa. Conforme Sirocco ha ido creciendo me he convertido aún más en todóloga, aprendiendo administración, contabilidad, costos, proveedores, clientes, ventas, manejo del equipo y servicio al cliente.
¿Qué ofrece Sirocco que hacía falta en León?
Quería un espacio que entendiera la cerámica desde una perspectiva más contemporánea y ligada al diseño: no solo venir a hacer una pieza, sino aprender los procesos, experimentar con materiales y técnicas, desarrollar proyectos propios y tener acceso a herramientas y conocimiento. Sirocco comenzó como un proyecto de diseño, se convirtió en un híbrido y fue definiendo su rumbo según lo que las personas buscaban: un espacio de aprendizaje y la materialización de ideas.