1. El cuidado de las personas. Nuestros estudiantes, docentes, colaboradores y directivos tienen aspiraciones, capacidades y talentos, pero también enfrentan dificultades y momentos de vulnerabilidad. En ocasiones, podemos confundir el compromiso con la disponibilidad permanente, olvidando nuestros propios límites.
2. El cuidado de la comunidad. De La Salle nos ha enseñado que la misión educativa no se realiza de manera individual, sino juntos y por asociación. Cuidar de nuestra comunidad implica promover ambientes donde las personas puedan expresarse con libertad, sentirse escuchadas y participar en las decisiones que afectan su vida personal e institucional.
3. El cuidado de nuestra Casa Común. Boff vincula estrechamente el cuidado de las personas con el cuidado de la Tierra, pues no podemos aspirar a una sociedad verdaderamente humana si permanecemos indiferentes ante el deterioro ambiental, la desigualdad y las condiciones que amenazan la vida.