Los nuevos horizontes de la educación

Hoy en día, las instituciones educativas enfrentan grandes desafíos; responder a los cambios sociales, incorporar las nuevas tecnologías, asegurar la calidad académica, fortalecer nuestra sostenibilidad y preparar profesionales capaces para un mundo cada vez más complejo. Sin embargo, hay una pregunta fundamental, ¿estamos cuidando suficientemente a las personas que dan vida y sentido a nuestra Universidad?

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

Leonardo Boff, en su obra El cuidado necesario, nos recuerda que el cuidado constituye una dimensión esencial de lo humano. Todas y todos necesitamos ser cuidados y también tenemos la responsabilidad de cuidar.

Esta perspectiva tiene profundas implicaciones para nuestra misión educativa. San Juan Bautista De La Salle comprendió esta realidad cuando invitó a los educadores a mirar a sus estudiantes con atención, cercanía y responsabilidad.

Existen tres dimensiones que contribuyen a consolidar una auténtica cultura del cuidado en nuestra Universidad:

Emprender es conectar problemas con soluciones, no saberte todos los frameworks del mundo.

1. El cuidado de las personas. Nuestros estudiantes, docentes, colaboradores y directivos tienen aspiraciones, capacidades y talentos, pero también enfrentan dificultades y momentos de vulnerabilidad. En ocasiones, podemos confundir el compromiso con la disponibilidad permanente, olvidando nuestros propios límites.
2. El cuidado de la comunidad. De La Salle nos ha enseñado que la misión educativa no se realiza de manera individual, sino juntos y por asociación. Cuidar de nuestra comunidad implica promover ambientes donde las personas puedan expresarse con libertad, sentirse escuchadas y participar en las decisiones que afectan su vida personal e institucional.
3. El cuidado de nuestra Casa Común. Boff vincula estrechamente el cuidado de las personas con el cuidado de la Tierra, pues no podemos aspirar a una sociedad verdaderamente humana si permanecemos indiferentes ante el deterioro ambiental, la desigualdad y las condiciones que amenazan la vida.

Asumir la cultura del cuidado como fundamento de nuestra gestión, significa revisar no solamente lo que hacemos, sino también cómo lo hacemos y para quién lo hacemos, por lo que el mayor logro no será únicamente lo que hayamos construido o alcanzado, sino la huella humana que dejemos en las personas y en la comunidad que nos ha sido confiada.

Fuentes
Boff, L. (2012). El cuidado necesario. Editorial Trotta

Hno. Roberto Medina Luna Anaya

Rector de la Universidad La Salle Bajío

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