Esta película no es fácil de digerir: cuenta una historia cruda y, desgraciadamente, real. Habla acerca de los grandes líderes del mundo que hacen caso omiso sobre el impacto negativo de sus empresas en el ecosistema mundial, destruyéndolo lentamente hasta llegar a un punto sin retorno.
La cinta incomoda no solo a los críticos, sino también a quienes fueron a verla. Pude observar, en la misma sala, cómo a muchos les aburrió, no entendieron la historia o prefirieron revisar sus redes sociales en lugar de prestar atención al argumento.
Una de las cosas que más me sorprendió fue saber que Tom Cruise era el protagonista. Ahora, conociendo un poco mejor la trama, mantengo mi postura: Cruise es un actor rodeado de ciertos escándalos y, con esta película, pareciera hacerse consciente de muchas cosas.
Aún sin comprender la razón por la que Iñárritu decidió trabajar con él, reconozco que Cruise ofrece una de las actuaciones más impresionantes de su carrera, capaz de dejar a más de uno con la boca abierta. Quizás estemos viendo su renacimiento después de tantas películas de Misión Imposible.