¡Del año del caldo!

Antes de las grandes empresas logísticas, fronteras geográficas, tratados comerciales y, sobre todo, antes de la llegada de España a América, el México antiguo ya tenía una sólida red de intercambio mercantil. En la época prehispánica, los pueblos tenían establecidas relaciones comerciales que les permitían transportar productos, materia prima y conocimientos de una región a otra.

Desde cacao, algodón, sal, obsidiana, plumas de aves exóticas, cerámica y piedras preciosas, en la gran Tenochtitlán eran comunes los mercados que reunían productos de lugares lejanos. Estos comerciantes del pasado recorrían largas distancias y desempeñaban una función no solo económica, también social y cultural.

Pero todo cambió cuando la nación de España llegó, estos puentes comerciales se transformaron y México pasó a integrarse progresivamente a redes de mercado mucho más amplias. Un ejemplo emblemático fue la Nao de China, también conocida como Galeón de Manila, que desde el siglo XVI conectó Filipinas con el puerto de Acapulco.

Así fue como nuestros antepasados conocieron especias como la canela, la pimienta negra, el ajonjolí y uno de los favoritos, el tamarindo, convirtiendo a la Nao de China en uno de los primeros grandes vínculos comerciales entre América y el continente asiático.

Esta evolución muestra que el comercio siempre ha sido una herramienta para conectar territorios, culturas y personas.

Un dato curioso de esta época, es el origen de la frase: “¡Del año del caldo!”, una frase popular para referirse a algo muy viejo y que nació en el siglo XVI, durante la Nueva España. En esos años, quienes traían vino de Europa debían pagar un alto impuesto por introducir bebidas alcohólicas.

Pero, era posible “evadir” el impuesto, al etiquetar dicha mercancía como “caldo” (jugo de uva sin fermentar). Con el tiempo, los agentes aduanales descubrieron el truco y comenzaron a ponerle importe a estos famosos caldos. Entonces, la gente decía: “En el año en que se empezó a cobrar el caldo”, hasta transformarse en el dicho que hoy conocemos.

Dejando de lado los datos curiosos, la historia de las rutas comerciales, las aduanas, las empresas de logística y los servicios de transporte es lo que hoy permite que productos mexicanos sigan presentes en el mercado global, manteniendo vigente una tradición que comenzó mucho antes de que existiera el concepto moderno de comercio internacional.

Fuentes
Mejía Cubillos, J. (2011). Una interpretación neoclásica del fin del Galeón de Manila. dialnet.unirioja.es

Mejía, L. M. (2010). El Galeón de Manila. La ruta transpacífica. Revista Arqueología Mexicana No. 105 Septiembre-Octubre

¿Por qué decimos «del año del caldo»? La historia detrás de nuestra frase favorita para lo antiguo (2026). bespokelife.mx

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