Con formación ministerial y experiencia en litigio particular,
ejerce el derecho penal con ética, rigor y profundo sentido humano

Abogado penalista, disciplinado y con pensamiento crítico, Guillermo es reconocido por su orientación analítica y trato empático. Comenzando su licenciatura en 2012, desde 2014 presentó sus prácticas profesionales en la entonces Procuraduría, institución donde colaboró durante 10 años y desarrolló su carrera ministerial en la Unidad Especializada en Investigación de Delitos de Alto Impacto. Desde hace dos años ejerce el litigio particular en la firma Valdivia & Asociados Consultoría Legal con gran pasión y profesionalismo.

¿Qué te motivó a especializarte en el derecho penal?

A mi consideración, es la materia por excelencia para quien busca la verdad y la justicia, porque es el área donde se pone a prueba la ética y la técnica jurídica al más alto nivel. En ella, exijo de mí mismo rigor, compromiso y firmeza en la de defensa de lo justo.

 

¿Qué diferencia a un abogado penalista?

En el tipo de asuntos que resolvemos. En esta materia lo que está en juego es la libertad de las personas, y como abogados desempeñamos un rol muy importante: si somos defensores, nuestro primer objetivo es evitar que la persona pise la cárcel; y como asesores jurídicos de la víctima, procuramos que se le repare el daño de forma integral.

Como socio de Valdivia y Asociados Consultoría Legal, ¿cuál es la filosofía que guía el trabajo del despacho con sus clientes?

Nuestra filosofía tiene varios pilares. El primero de ellos es la lealtad incondicional hacia el cliente; el segundo, la ética profesional; el tercero, ese sentido humano que acompaña los previos que he referido; y finalmente, también uno de los pilares más sólidos que tenemos es la transparencia.

En tu experiencia, ¿cómo ha cambiado la práctica del derecho penal en México?

En los últimos años la práctica se ha vuelto mucho más exigente. Comenzando con la existencia de estándares científicos para la valoración de la prueba, desde luego la pluralidad de criterios en diversas figuras jurídicas que ya existían y, por último, pero no menos importante, ese respeto a cabalidad de los derechos humanos de las personas.

Desde tu punto de vista, ¿qué tan importante es
la ética profesional?

Considero que es un principio absoluto que sostiene nuestra credibilidad como abogados. Sin ella, perdemos la confianza de nuestros clientes y de la sociedad misma. Por eso, nos obliga a litigar siempre con la verdad, a actuar con transparencia en cada caso y a mantener una congruencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

 ¿Qué habilidades consideras indispensables para quienes desean desarrollarse en esta área?

Todo abogado necesita, ante todo, un pensamiento estratégico y analítico para enfrentar cada caso con la claridad necesaria. Sin embargo, ninguna de estas habilidades basta sin una capacitación continua. El derecho evoluciona de manera permanente, y quien deja de actualizarse, se queda atrás frente a los desafíos de la práctica.

¿Cuál ha sido el caso o el tipo de asunto que más
te ha dejado como enseñanza?

Todos los asuntos nos dejan un aprendizaje, pero los que más me han dejado una lección son aquellos donde existe la pérdida de algún familiar del cliente o de la víctima indirecta. Son casos que dejan una gran enseñanza humana, porque ahí te das cuenta de que la justicia nunca empata con la situación emocional de los familiares que han perdido a un ser querido. En estos asuntos, además de acompañar jurídicamente al cliente, también debemos tener empatía y brindar acompañamiento en su proceso legal.

¿Cómo influye la tecnología en la práctica actual
del derecho penal?

Hoy en día la tecnología ha redefinido las reglas del juego, porque una investigación moderna tiene que estar acompañada de la tecnología: la geolocalización de un equipo telefónico, los metadatos de un archivo digital, las videograbaciones de alguna cámara de seguridad. En la investigación, quien no utiliza la tecnología, se queda atrás.

¿Cuáles consideras que serán los principales retos
en esta materia?

Actualmente, el reto principal es el crecimiento exponencial y el despunte de los delitos. Como consecuencia, ante la falta de capital humano en las fiscalías, los asuntos se van rezagando. Esto terminará por impactar de manera negativa, pues podría desencadenar la pérdida de la cultura de la denuncia en nuestro país.

¿Cuáles son tus próximos planes?

Estoy enfocado en expandir la consultoría legal de la cual formo parte, y este crecimiento, desde luego, va acompañado bajo la premisa de dignificar el ejercicio de nuestra profesión.

 ¿Qué consejo te gustaría compartir?

Para concluir, me gustaría invitarlos a que, si eventualmente se encuentran en una situación que implique el asesoramiento jurídico, tengan la apertura y la confianza de acercarse con nosotros para que podamos representarlos.

“La ética
profesional es
un pilar absoluto”

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