México entre Botellas conecta personas, tradiciones y experiencias, celebrando nuestra identidad nacional

Licenciado en Negocios con enfoque en Emprendimiento, Charlie creció rodeado de emprendedores tanto en la industria del calzado como en la gastronómica. Fue así que desarrolló pasión y experiencia en las empresas familiares, aprendiendo sobre servicio, hospitalidad, liderazgo y atención al cliente. Hace un año, como creador de contenido, emprendió un interesante proyecto: México entre Botellas, plataforma que cuenta historias de nuestra cultura a través de sus destilados.

 ¿Cómo nace México entre Botellas?,
¿de dónde viene el interés por los destilados?

De forma silenciosa dentro de mi familia. Mi padre fue formando durante más de 20 años una colección de tequilas que hoy supera las mil 500 botellas. Muchas de ellas las fue adquiriendo en sus viajes a Jalisco y a distintas regiones del país. Otras provienen de un gran amigo suyo originario de Arandas que hoy vive en León, y que también compartía esta pasión por el tequila y su historia.

Años después, cuando ya estaba involucrado en la operación del restaurante, empecé a buscar formas de crear contenido utilizando algunas de esas botellas antiguas. Investigué sus historias, marcas, orígenes y procesos. Entonces me di cuenta de algo muy poderoso: detrás de cada botella hay una historia mucho más grande de lo que uno imagina. Ahí es donde nace México entre Botellas.

Y aunque al principio fue una idea para el restaurante, comprendí que tenía que darle una identidad propia a través de un espacio en el que pudiera visitar destilerías, conocer a los productores, entrevistar a los dueños y directores de las marcas más importantes de los destilados de agave en México, y contar esas historias. Así, el proyecto se convirtió en un canal, un podcast y una forma de documentar todo lo que voy descubriendo en el camino.

 

¿Cuál consideras que es la esencia o misión principal del proyecto?

Contar la historia de México a través de sus destilados. Muchas personas ven una botella y piensan únicamente en una bebida. Yo veo cultura, tradición, historia, familias, comunidades y generaciones de conocimiento. México entre Botellas busca precisamente eso: ayudar a que las personas entiendan que detrás de cada copa existe una historia que merece ser contada.

¿Qué fue lo más difícil de dar el primer paso como creador de contenido?

Enfrentar el miedo. El miedo al qué dirá la gente, a si el proyecto iba a funcionar, incluso, si iba a conectar con los demás. Y es que al final, cuando te conviertes en creador de contenido, te expones a opiniones buenas y malas. Eso genera mucha presión.

Otro reto importante fue la búsqueda de la perfección, pero aprendí a verlo de otra manera: disfrutar el proceso, aprender y seguir construyendo algo que tenga sentido para mí y la historia que quiero contar.

¿Qué te motivó a enfocarte en la historia detrás de una botella?

Es muy fácil ver una botella en la mesa, pero casi nunca nos detenemos a pensar todo lo que hay detrás de ella; años de trabajo, paciencia y esfuerzo. En el caso del tequila, pueden pasar seis, siete, ocho o incluso más de diez años desde que se siembra el agave hasta que ese producto llega a tu mesa, ya envasado, distribuido y listo para ser consumido. Es un proceso largo, complejo y lleno de personas involucradas.

Desde el jimador en el campo, hasta el maestro tequilero, el destilador, los equipos de producción y los dueños que han dedicado su vida a construir una marca. Por tal motivo, lo que buscamos con el proyecto es eso: conectar el producto con su origen humano y con las comunidades que lo hacen posible, porque ahí es donde realmente está la historia.

Por eso creo que es importante contarla; para generar orgullo, para que en México también se reconozca el valor de nuestros productos, nuestras comunidades y todo lo que representan a nivel cultural y en el mundo.

¿Cómo se diferencia tu proyecto de otros?

Creo que la principal diferencia es la forma en la que entendemos y tratamos el proyecto: con mucha pasión, pero también con una orientación muy profesional. Desde el inicio, México entre Botellas no se pensó como un contenido improvisado, sino como un proyecto serio, al que se le ha invertido tiempo, recursos y mucha intención de construir algo de calidad.

¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje que te ha dejado este proyecto?

Ver y valorar más a mi país, pero desde otra perspectiva. México tiene una enorme riqueza cultural e histórica, además, los mayores aprendizajes no han venido solo del producto, sino de las personas que lo hacen posible. Eso me lleva a entenderlo y transmitirlo con respeto y orgullo para que mi audiencia pueda apreciar completamente la experiencia.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Me gustaría que México entre Botellas continúe evolucionando y más adelante llevarlo a formatos más grandes y cuidados como documentales o contenidos especializados y de mayor producción. También quiero seguir explorando más a fondo los destilados, no solo el tequila, sino también el mezcal, la raicilla, el sotol, la bacanora y todo lo que representa la riqueza de cada región del país.

“Este proyecto es una manera de probar a México en una copa”

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