Desde sus primeros años en Zamora, Michoacán, hasta su etapa en la vida pública, Marta nos comparte las experiencias y decisiones que marcaron su trayectoria. Inquieta desde pequeña, reconoce la gran influencia que tuvo su familia y el lugar que la vio nacer, forjando así el carácter que la convertiría en una de las figuras más mediáticas de la política mexicana.
Hoy, la fundadora y presidenta de Vamos México, organización social sin fines de lucro que apoya a las personas que viven en situación vulnerable, nos muestra su lado más humano, compartiendo la importancia de mantenerse fiel a sus convicciones y encontrar propósito en el servicio a los demás.
¿Cómo fue tu etapa antes de involucrarte
en la vida pública?
Siendo muy jovencita, junto con el papá de mis hijos, quien era veterinario, iniciamos una pequeña farmacia veterinaria que después se convirtió en una de las distribuidoras de productos veterinarios más grandes del país. A mí siempre me gustó el comercio, las negociaciones y ese reto de comenzar desde abajo. Así que él estaba en su profesión y yo en la comercialización. Ahí aprendí que para dirigir hay que conocer
todas las áreas del negocio, desde la contabilidad hasta la
relación con los clientes.
Al mismo tiempo, el compromiso social siempre estuvo presente en mi vida. Desde niña, en mi casa aprendimos a ayudar de manera natural; recuerdo que iba con mi hermana a un orfanatorio y hacíamos servicio comunitario. Más adelante, en el colegio de monjas donde estudiaba, elegí ir
a la cárcel de mujeres y eso marcó mi vida absolutamente. Ya en Celaya seguí colaborando con grupos voluntarios y los rotarios. Siempre había un compromiso social, ya fuera poco o mucho tiempo, pero era permanente.
Mi acercamiento con el PAN llegó poco a poco, sobre todo por influencia de la familia del papá de mis hijos, que eran panistas de hueso colorado. Yo escuchaba esas conversaciones y veía imágenes que despertaban en mí curiosidad. Recuerdo en especial a la señora Beatriz Godoy de Bribiesca, quien fuera
la primera candidata a senadora del PAN hace muchísimos años, en una foto que me impresionó mucho, en la que iba caminando con mucha gente con una bandera de México y otra del PAN. Eso me hacía ruido, “me despertaba el gusanito”, y así fue como decidí inscribirme en Acción Nacional.