El mayor riesgo de tu empresa no viene de hackers, viene de adentro

Cuando una empresa sufre un incidente digital, la imagen que viene a la mente es la de un ataque sofisticado orquestado desde algún lugar remoto. La realidad, con frecuencia, es más sencilla y más evitable: una contraseña compartida entre tres empleados, una carpeta sin respaldo desde hace meses o un correo abierto en una red pública de café.

La ciberseguridad empresarial tiene un problema de percepción. Muchos dueños de negocio y directivos asumen que sus empresas no son objetivo suficientemente atractivo para un ataque, o que protegerse requiere inversiones tecnológicas fuera de su alcance. Ambas creencias son incorrectas y, juntas, crean condiciones ideales para incidentes que pueden paralizar operaciones durante días o semanas.

Si el reto es mejorar la atención al cliente, quizá la prioridad no sea un software complejo, sino optimizar los canales de comunicación

Los riesgos más frecuentes en las empresas no suelen originarse por fallas técnicas sino conductuales. Usar la misma contraseña en múltiples plataformas, sistemas o aplicaciones es una de las prácticas más extendidas en entornos laborales: cuando una de esas plataformas es vulnerada, todas las cuentas asociadas quedan expuestas, quedando expuestos para el robo de información o accesos que no fueron autorizados.

La ausencia de autenticación en dos pasos, disponible de forma gratuita en la mayoría de los servicios, deja las puertas abiertas incluso cuando las contraseñas son robustas. Y los accesos compartidos, habituales en equipos pequeños que trabajan con una sola cuenta, eliminan cualquier posibilidad de rastrear quién hizo qué cuando algo sale mal.

Si el reto es mejorar la atención al cliente, quizá la prioridad no sea un software complejo, sino optimizar los canales de comunicación

A esto se suma uno de los problemas más subestimados: la falta de respaldos regulares. Una empresa que pierde su base de datos de clientes, sus registros contables o sus contratos activos por un fallo técnico o un ransomware, no enfrenta solo un problema de datos, enfrenta un problema de continuidad del negocio.

León concentra una economía diversa con empresas manufactureras, de servicios, comercio y cada vez más startups tecnológicas. En ese ecosistema, la mayoría de los negocios opera con equipos pequeños y recursos acotados, lo que hace aún más relevante que las medidas de protección sean simples y de bajo costo.

Activar la verificación en dos pasos, establecer una política básica de contraseñas únicas, definir niveles de acceso por rol y automatizar respaldos en la nube son acciones que cualquier empresa puede implementar esta semana, sin contratar un especialista externo. La seguridad digital no comienza con tecnología. Comienza con decisiones.

 

Lee más contenido de nuestra colaboradora Nancy Salazar