Su historia la llevó a reconstruirse con pasión y disciplina
a través del maratón, forjando una trayectoria ejemplar
Madre, esposa y atleta de alto rendimiento, Regina es un ejemplo de que no hay imposibles. Tras la pérdida de uno de sus hijos, encontró en el apoyo de sus amistades y en el correr un nuevo propósito, así como una forma de sanar. Con más de 30 años corriendo en maratones, la leonesa ha hecho historia en el atletismo, siendo actualmente la mejor corredora mexicana en la categoría de 60 años.
Cuéntanos, ¿cómo era tu vida antes de convertirte
en maratonista?
Era una vida tranquila. Estaba enfocada en ser ama de casa. Siempre fui hiperactiva y desde niña me gustaba el deporte, pero en ese momento mi prioridad era mi casa, mis dos hijos y mi esposo. Ahí fue cuando vino un cambio para mí.
¿Qué fue lo que cambió
completamente tu vida?
En 1996 cuando tenía 33 años, tuve a mi tercer hijo, José Pablo. A los seis meses falleció, y el cambio no fue solo para mí, sino para toda mi familia. Mis amigas fueron quienes me sacaron de la depresión, animándome a correr. Así comenzó todo. Al principio era muy difícil, no podía ni completar una vuelta al Parque Metropolitano, pero se convirtió poco a poco en un estilo de vida y a los tres meses corrí mi primer maratón.
¿Qué sentiste cuando empezaste a correr?
Sentía el dolor que siempre está ahí, como una herida cuya cicatriz nunca se va. Pero correr me ayudó a transformarlo en motivación. Para mí, fue mejor que la terapia para poder enfrentar esos momentos tan complicados.
¿Cuántos maratones has corrido?
Hasta el día de hoy llevo 53 maratones. Mi primer objetivo era solo correr uno y terminarlo, pero a la hora de cruzar la meta tuve una sensación increíble, además, soy muy competitiva. Esto me llevó a querer mejorar mis tiempos, porque honestamente no estaba en mis planes convertirme en una atleta de alto rendimiento, sin embargo, con el tiempo me di cuenta que tenía la disciplina y el corazón para lograrlo.
¿Qué se necesita para lograr una trayectoria
como la tuya?
Disciplina: una que se forma toda la vida y que nace cuando en verdad amas algo. Hay días en los que no quieres levantarte, pero te dices: “tengo que entrenar, aunque esté cansada”. Y cuando terminas, es increíble darte cuenta de que no querías hacerlo, pero lo hiciste.
De todos estos maratones, ¿cuál es el principal reto
al que te has enfrentado?
Todos tienen su grado de complicación, pero ha habido algunos donde me he tenido que sobrepasar. Por ejemplo, en el maratón de Austin, en el kilómetro 10 me desgarré, y mi hijo, que estaba conmigo, corrió a mi lado apoyándome. Así terminé el maratón y quedé en tercer lugar. Sufrí mucho, pero lo logré.
En 2010 sufriste una grave lesión en la rodilla,
¿cómo fue?
Fue una semana después de ganar el maratón de Independencia en León. Estaba haciendo unos ejercicios de fuerza y, mientras saltaba tuve una fractura de cartílago y de meniscos. Al principio un amigo y yo lo ignoramos, pero tenía muchísimo dolor. Cuando me tomaron una resonancia resultó en tres fracturas que requirieron de tres operaciones. Tardé cinco años en regresar a los maratones. Fue muy duro y super doloroso, pero yo estaba decidida a volver a correr.
Sabemos que también has entrenado
a muchas personas, ¿cómo fue iniciar esta etapa?
Tomé cursos de entrenadora y empecé con personas que me buscaban porque yo ya tenía experiencia. Poco a poco fue llegando más gente, y muchos han logrado cumplir su sueño de correr un maratón. Esto me ha llenado de orgullo y motivación para seguir haciendo algo que disfruto al máximo cada día; me emociona ver cómo se acercan para pedirme consejos.
¿Cuáles son los siguientes retos que quieres lograr?
En marzo de 2027 será el Campeonato del Mundo en Tokio. Espero poder ir, porque he estado entrenando duro para romper el récord del mundo en mi categoría. Está difícil, pero no es imposible, así que sigo preparándome para ese reto.
¿Cómo ves el apoyo al deporte a los maratonistas
mexicanos?
En lo personal, no he recibido ningún apoyo. Desconozco si esto se deba a un tema de edad o a la percepción de que ya no puedo aspirar a ciertos resultados, pero independientemente de esto, considero que sí hace falta un mayor respaldo para los maratonistas. Hay mucho talento, pero sin los recursos y el apoyo adecuado, resulta difícil que puedan desarrollarse.
“Mi hijo vino
a darme un
propósito de
vida: correr”
¡Escucha esta entrevista completa en “Las Dos Caras del Emprendimiento”!