A través de la reinvención, el creador de Vardø
descubre nuevas facetas en el mundo de la moda

Con una visión innovadora y una fuerte conexión con el mundo visual, Alejandro lanza Vardø, una marca que refleja evolución y autenticidad con productos de lujo. Combinando diseño, narrativa y una fuerte inspiración en el cine, ha logrado construir una identidad creativa propia que ha sido recibida positivamente. Su debut en Fashion Week deja en claro que la ropa puede ser una extensión de nuestra personalidad.

Platícanos en qué te desarrollaste antes
de incursionar en la moda.

Siempre me gustaron las cámaras y contar historias. Recuerdo que por ahí de la prepa comencé grabando con una GoPro y luego compré una cámara DSLR. Empecé a hacer videos para empresas, proyectos pequeños y cortometrajes. Así fue como me di cuenta de que me fascinaba crear historias visuales, y no solo eso, que tenía la facilidad para comunicar ideas a través de imágenes.

Ya estando en la carrera, entre 2017 y 2019 empecé a mover remesas usando Bitcoin. Me apasionaba la tecnología y era algo muy nuevo en ese momento. Fue una experiencia interesante, pero sí implicaba demasiados riesgos, por lo que al final decidí dejar ese negocio y replantea mi camino.

Tu primer proyecto en moda
fue Porfirio, ¿cómo nació?

Fíjate que me gustan mucho las chamarras de piel. Mandé a hacer una inspirada en una marca europea, que es el top de chamarras de piel, con un tío que tenía una fábrica. Cuando mis amigos la vieron empezaron a preguntarme dónde la había comprado. Y es importante recalcar que nunca lo vi como negocio, fue más como algo entre amigos. Pero después de haberme animado a vender en un evento y tener éxito, fue que comencé con la idea.

Así comienza Porfirio, entre pruebas y errores. Es más, ni siquiera el nombre me convencía, pero seguimos adelante y gracias a un crowdfunding, gente de todo el mundo nos compró. Después vino la pandemia y nos tuvimos que reinventar porque tuvimos que aprender sobre la marcha todo el tema digital, y perdimos mucho, pero una colaboración con Andy Benavides nos benefició mucho para darnos a conocer. Tiempo después llegamos al Fashion Week.

Sin embargo, con el crecimiento de Porfirio también llegaron diferencias importantes. Fue un momento muy difícil porque había invertido años de trabajo en ese proyecto. Tomar la decisión de dejarlo no fue fácil, pero entendí que era necesario para seguir avanzando.

Ahora, me gustaría que nos platicaras sobre tu nueva
propuesta, Vardø

El inicio fue complicado. El primer mes vendimos alrededor de 180 mil pesos y había mucha incertidumbre. Pero al segundo mes las ventas crecieron hasta casi dos millones de pesos. Fue
una señal de que el proyecto tenía potencial, por lo que seguimos trabajando todos los días para consolidarlo.

Además, arrancamos con la campaña “Monetize the Hate”, que fue un boom. La idea principal era transformar las críticas y los momentos negativos en algo positivo. Cuando te va mal, es más fácil quedarte en el papel de víctima, y yo decidí usar esa energía para crear algo nuevo y crear una historia diferente.

Desde el nombre, que tiene un gran significado. Déjame contarte que viene de la película Bardo de Alejandro González Iñárritu, que había visto como hace año y medio antes de iniciar la marca. En la filosofía budista, el bardo es un estado de transición de un alma, donde tiene que tomar una decisión. Me identifiqué mucho con esa idea porque yo estaba pasando por un proceso similar: un momento difícil que podía ser el final o el comienzo de algo nuevo.

Y estoy muy agradecido, porque a tan solo dos semanas fui invitado a presentar mi marca en el Fashion Week. Eso me demuestra que confían en mí y en la visión de como estoy haciendo las cosas. Así fue como tuve la oportunidad de plasmar el bardo. Y a todo el mundo le encantó.

¿Cuál ha sido la gran lección que aprendiste
en este proceso de transición?

Que el fracaso no es el final. Muchas veces pensamos que empezar de nuevo significa comenzar desde cero, pero no es
así. Empiezas con toda la experiencia que ya tienes. Al final, lo más importante es creer en lo que haces y seguir avanzando, incluso cuando el camino se vuelve complicado.

“Sí se puede
comenzar
de nuevo”

vardo.com.mx

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