Veámoslo con un ejemplo sencillo: si inviertes $2,500 pesos y obtienes un rendimiento anual del 7% (que para este ejemplo tomaremos como referencia cercana a la tasa libre de riesgo en 2026) y mantienes esa inversión durante 30 años, sin retirar las ganancias y reinvirtiéndolas cada año, ese capital crecerá aproximadamente a $3´088,010 pesos.
Y aquí está lo más importante: no es el porcentaje de rendimiento lo que hace la diferencia, sino los 30 años. Si interrumpes el proceso, si retiras antes de tiempo o si dejas de reinvertir, rompes el efecto del interés compuesto.
La disciplina y la constancia son mucho más importantes que la cantidad inicial. La impaciencia es el peor enemigo de un inversionista. Muchos abandonan cuando no ven resultados inmediatos, sin entender que el interés compuesto necesita tiempo para mostrar su verdadero potencial.