¿Listos para crecer hacia arriba?

Cada vez más, las ciudades crecen hacia arriba a un ritmo difícil de imaginar. Este fenómeno de las construcciones verticales responde principalmente a la urbanización masiva y a la necesidad de maximizar el uso del suelo en las ciudades.

Otras razones importantes son la escasez y el alto costo del suelo, el aumento de la densidad poblacional, la búsqueda de mayor eficiencia en la infraestructura, la sostenibilidad, el cuidado del medio ambiente y los avances tecnológicos. Ahora bien, una vez entendidas las razones de este tipo de construcciones, surge una pregunta clave ¿está México preparado para esta arquitectura “moderna”?

La educación entra en una nueva etapa en la que tanto alumnos como docentes deben adaptarse a las tecnologías emergentes.

Según “El Economista”, hasta el momento México cuenta con más de 160 edificios altos y superaltos, con alturas que van desde los 50 hasta los 600 metros. Se espera que en los próximos años se sigan construyendo más, especialmente en la Ciudad de México y Monterrey, donde la verticalización ha aumentado de manera considerable.

Sin embargo, México no está completamente preparado para una verticalización masiva sin antes resolver varios retos importantes. Aunque el país cuenta con la capacidad técnica para construir edificios de gran altura, todavía enfrenta desafíos clave. El principal es la infraestructura urbana.

La educación entra en una nueva etapa en la que tanto alumnos como docentes deben adaptarse a las tecnologías emergentes.

A esto se suma la complejidad del abastecimiento. La construcción de megatorres requiere cadenas de suministro sólidas, proveedores especializados y una logística eficiente, elementos que todavía no están completamente preparados en varios países. Cualquier retraso en materiales críticos puede frenar proyectos enteros.

También persiste una falta de planeación urbana integral. En muchos casos, la verticalización se aprueba sin evaluar a fondo su impacto en el entorno, lo que genera saturación, conflictos sociales y carencia de equipamiento urbano. Además, los procesos regulatorios lentos y costosos limitan estos desarrollos a pocos actores y encarecen la vivienda.

El principal reto de abastecimiento en la construcción vertical en México es que la cadena de suministro no está diseñada para proyectos de gran escala y alta concentración. Las megatorres requieren materiales especializados, entregas precisas y proveedores capaces de responder sin interrupciones, algo que aún no se encuentra plenamente consolidado.

La dependencia de insumos importados, los largos tiempos de entrega y la logística complicada en zonas urbanas densas generan retrasos y sobrecostos, por lo que, sin una planeación logística sólida y proveedores preparados para escalar, la verticalización se vuelve frágil desde su origen.

Lee más contenido de nuestro colaborador Michelle Páramo